Dracónidas 2018

Los pasados 8 y 9 de Octubre de 2018, los cielos nocturnos europeos se vieron cruzados por unas buenas ráfagas de débiles meteoros. “Fue una buena muestra de la lluvia de las dracónidas” según Jure Atanackov, miembro de la IMO (Organización Internacional de Meteoros) que pudo ser testigo del espectáculo desde Slovenia.

Entre las 22:00 UT del 8 de Octubre y las 01:00 UT del 9 de Octubre, la tasa de meteoros superó los 100 por hora. Al este de Francia, Tioga Gulon pudo registrar entre 1 y 2 meteoros por minuto, muchos de los cuales podemos apreciar en la imagen resultado de la compilación de varias que pudo captar con su cámara.

“Podemos considerar que presenciamos un espectáculo sorprendente y excepcional” dijo Atanackov.

Pero podría haber sido 10 veces más excepcional y sorprendente. De hecho, la Tierra rozó una “tormenta” de meteoros.

La lluvia de meteoros sobre Europa tuvo lugar cuando la Tierra alcanzaba el borde de los escombros dejados por el cometa 21 P/Giacobini-Zinner. Si el filamento compuesto por dichos restos hubiese estado más próximo a nuestra dirección sólo por unas cinco milésimas de Unidad Astronómica (0,005 UA), es decir unos 750.000 Km, la Tierra podría haber sido testigo de una “tormenta meteórica” con tasas en torno a los 1.000 meteoros por hora… Estas conclusiones, se basan en un modelo del campo de escombros cometario del gupo de física de los meteoros de la Universidad de Ontario Oeste. En la siguiente imagen se puede apreciar cómo la Tierra está situada en el hueco entre dos filamentos del polvo cometario.

Dicho modelo, en concordancia con otros de la Nasa, pudo predecir la lluvia antes de que tuviera lugar, lo que afianzaba su veracidad. Los meteoros que alcanzaron los cielos nocturnos de Europa, procedían del gran filamento de la derecha de la imagen.

Según los modelos, las predicciones eran que en ambos puntos Lagrangianos L1 y L2 de nuestro planeta, los niveles de actividad cometaria serán de “tormenta”, especialmente para L2 donde se podrán haber alcanzado tasas superiores a los 4.000 meteoros por hora. Esta es una nueva motivación para que las agencias espaciales tengan bien vigilados este tipo de eventos en prevención de riesgos para los satélites.

“Tenemos cuatro satélites para vigilar la actividad solar en el punto L1 de Lagrnage: ACE, SOHO, Wind y DSCOVR” según Bill Cooke de la Nasa. “Sólo hay un satélite operacional en el punto L2 –el GAIA de la ESA- que estaba en el lugar que se esperaba la máxima actividad de las Dracónidas. GAIA suspendió sus operaciones científicas durante unas horas, en torno al momento del pico de actividad predicho y se reorientó para enfrentar sus zonas mejor escudadas en dirección a la zona de procedencia de los escombros. Todas nuestras naves lograron atravesar las Dracónidas sin incidente, y finalmente esta lluvia supuso finalmente un estupendo test de nuestras capacidades para predecir la actividad meteórica en el exterior de la órbita terrestre.”

Como muchos nos hemos preguntado si la lluvia tuvo algo que ver con el reciente acercamiento del cometa 21 P/Giacobini-Zinner a la Tierra, podemos asegurar que no, ya que según Cooke: “los modelos muestran que la lluvia que alcanzó la Tierra fue provocada principalmente por el material eyectado y dejado a su paso por el cometa entre 1945 y mediados de la década de 1960. Por tanto, los meteoroides tenían una antigüedad de más de medio siglo”, aseguró.

 

Fuentes: NASA, ESA, Spaceweather

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.