La estación espacial China TIANGONG-1 podría caer a la Tierra sin control este fin de semana

Hace unas semanas informábamos sobre el estado de la estación espacial China Tiangong-1 que desde hace unos meses está fuera de control y con rumbo hacia la Tierra.

Se espera que la estación espacial china Tiangong-1 caiga a la Tierra alrededor del 1 de abril, de acuerdo con las últimas estimaciones de la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Corporación Aeroespacial, que monitorean continuamente su descenso.

Tiangong-1 (天宫 一号, Heavenly Palace 1) es la primera estación espacial de China con un laboratorio espacial experimental. Su principal objetivo era probar y dominar las tecnologías relacionadas con el encuentro orbital y el acoplamiento. Se identifica por su código UNID COSPAR ID 2011-053A o NORAD ID 37820.

Según la Corporación Aeroespacial, actualmente se predice que Tiangong-1 volverá a entrar en la atmósfera terrestre alrededor del 1 de abril de 2018 a las 00:00 UTC con un margen de error de 36 horas.

La Oficina de Escombros Espaciales de la ESA dijo que la ventana de reingreso de la estación espacial Tiangong-1 estaba prevista entre el 30 de marzo y el 2 de abril, aunque advirtió que la estimación era “muy variable”.

Tras el lanzamiento en 2011, la órbita de Tiangong-1 comenzó a decaer constantemente debido a la débil, aunque no nula, resistencia atmosférica presente incluso a 300 o 400 km de altitud. Esto es normal y afecta a todos los satélites y naves espaciales en órbita terrestre baja (la Estación Espacial Internacional también está sujeta a este proceso).

Durante su vida útil desde el lanzamiento hasta diciembre de 2015, Tiangong-1 ejecutó maniobras regulares de mantenimiento orbital para mantener una altitud operacional de entre 330 y 390 km sobre la superficie de la Tierra.

Sin embargo, en marzo de 2016, la estación espacial Tiangong-1 dejó de funcionar pero mantuvo su integridad estructural, quedando anuladas las comunicaciones con la Tierra y la estación. Fue entonces cuando los equipos de tierra perdieron el control con la nave y ya no pudieron ordenar ningun encendido de motores que permitiera nuevas calibraciones de altitud. Por lo tanto, sigue sin control y se espera que haga una reentrada sin control.

El 21 de marzo de 2016, una declaración oficial china declaró que los servicios de telemetría con la Tiangong-1 habían cesado.

Debido a las incertidumbres involucradas, es muy difícil predecir el momento exacto de una reentrada Tiangong-1, como para cualquier otro orbitador en estado de reentrada sin control. Hay varias fuentes de incertidumbre que incluyen: variación en la densidad de las capas superiores de la atmósfera, incertidumbres en la orientación de la nave espacial a lo largo del tiempo, incertidumbres en algunas propiedades físicas de la nave espacial como la masa exacta y la composición del material, y incertidumbres en la ubicación exacta y la velocidad de la estación espacial.

Solo desde un día antes de la reentrada real será posible predecir de forma aproximada en que zonas de la superficie, y por lo tanto qué regiones de la Tierra, podrían presenciar la reentrada. Sin embargo, incluso una predicción de ubicación de impacto sería del orden de kilómetros con margen de error.

En general, la incertidumbre asociada con una predicción de reentrada no controlada es del orden del 20% de la vida orbital restante. Prácticamente, esto significa que incluso 7 horas antes del reingreso real, la incertidumbre sobre la ubicación de la reentrada es una revolución orbital completa, es decir, más o menos miles de kilómetros.

El seguimiento en vivo es el resultado de una implementación del modelo de mecánica celestial utilizando como entrada los elementos orbitales (keplerianos) recopilados de diversas fuentes. Para Tiangong-1 los elementos orbitales son distribuidos por el Centro de Operaciones Espaciales Conjuntas de Defensa (JSpOC). La predicción de seguimiento es muy poco confiable, por lo general, horas antes de la reentrada debido a muchos parámetros inciertos involucrados en este proceso.

Cataluña se encuentra en una de las zonas con más posibilidades de recibir el impacto. Sin embargo, sólo tenemos un 3% de posibilidades de recibirlo. En tal caso, hay que tener en cuenta que gran parte de la masa de la estación quedaría desintegrada durante el reingreso en la atmósfera. Aun así podría darse el caso que alguna parte de mayor tamaño no llegará a desintegrarse por completo llegando a tocar suelo (algo que es casi imposible de llegar a pronosticar).

En caso de que finalmente algún fragmento de la estación cayera, los efectos serían locales, se vería una bola de fuego cayendo del cielo, con mucho ruido, que impactaría en el suelo de forma muy violenta.

Si se da el caso, cualquiera que lo vea debe escapar de manera decidida y no intentar fotografiarlo ni grabarlo en vídeo.

Ojalá que no impacte en ninguna zona habitada y que no cause ningún desgracia!!

A continuación les dejamos con el mapa de seguimiento aproximado de la estación espacial china Tiangong-1:

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