Se completa el primer ejercicio astronómico internacional de seguimiento de un asteroide.

Un equipo de astrónomos compuesto por miembros de distintas nacionalidades y coordinados por miembros de la comunidad científica internacional ha logrado finalizar con éxito el primer ejercicio global sobre un asteroide real para testear la capacidad de respuesta global ante la posible amenaza de un cuerpo de este tipo.

Los planes para el desarrollo de este ejercicio (llamado campaña de observación de 2012 TC4) se iniciaron en abril, bajo la supervisión de la Oficina para la Coordinación de la Defensa Planetaria (de la Nasa). Pero el verdadero inicio del ejercicio como tal, tuvo lugar a finales de Julio, cuando el VLT del Observatorio Europeo del Sur reencontró el asteroide. Se sabía que habría un acercamiento a la Tierra a mediados de Octubre. Por eso, el objetivo que se marcaron fue encontrar, definir y caracterizar un asteroide real como un potencial cuerpo de impacto con nuestro planeta y, de paso, analizar la Red Internacional de Detección de Asteroides sobre casos reales de asteroides potencialmente peligrosos, en especial en el detalle sobre su observación, modelado, predicción y comunicación de resultados.

Imagen: Asteroide 2012 TC4 surcando un campo de estrellas de fondo en un “time lapse” tomado el 11 de Octubre de 2017 por el telescopio de 1 metro en Nagano, Japón. (Créditos: ESO/ESA NEOCC/O.Hainaut (ESO). M. Micheli (ESA) y D. Koschny (ESA)).

El objetivo final del ejercicio era el asteroide 2012 TC4, un pequeño asteroide de un tamaño inicial estimado de entre 10 y 30 metros, del que se sabía que tendría una estrecha aproximación a la Tierra el 12 de Octubre de 2017, momento en el que rondaría los 43.780 Km sobre la superficie de nuestro planeta. En los meses previos a dicha aproximación, los astrónomos de Alemania, Canadá, Colombia, EEUU, Holanda, Israel, Italia, Japón, Rusia y Sudáfrica, comenzaron a hacer seguimiento de dicho asteroide con los telescopios desde tierra para determinar su órbita, forma, rotación y composición.

El observatorio Ter5sol está situado en las montañas del norte del Cáucaso y es manejado por la Academia de Ciencias Rusa y Ucraniana. Es un telescopio de 2 metros que proporcionó seguimiento para la astrometría del asteroide 2012 TC4. (Crédito INASAN).

Se ha acabado concluyendo que dicha campaña fue una prueba excelente de un caso de amenaza real. Se ha comprobado que, para la mayoría de los casos, estaríamos bien preparados; las comunicaciones y la operatividad así como la facilidad de contactos han sido inmejorable, según datos del programa para el Conocimiento de la Situación del Entorno Espacial de la ESA. De hecho, los responsables de dicho programa han asegurado que no se esperaban el alto grado de implicación del público y los medios en general, así como la rápida respuesta por parte de ambos, lo que demuestra que el citado programa de la ESA es ciertamente relevante entre dichos colectivos.

El asteroide 2012 TC4 se nos muestra como un punto en el centro de la imagen, compuesta por 37 tomas individuales apiladas de 50 segundos de exposición obtenidas el 6 de agosto de 2017 con el VLT del Observatorio Europeo del Sur en el desierto de Atacama (Chile). El asteroide está remarcado en el interior de un círculo azul para su inmediata identificación. Al apilar las imágenes individuales -para compensar el movimiento del asteroide- han ido desplazando el fondo fijo de estrellas, por lo que las estrellas de fondo y las galaxias se muestran como trazos brillantes.  (Créditos: ESO/ESA NEOCC/O.Hainaut (ESO). M. Micheli (ESA) y D. Koschny (ESA)).

 

La órbita heliocéntrica del asteroide 2012 TC4 ha variado desde 2012 a 2017 debido a sus encuentros bastante próximos con la Tierra. La trayectoria en color cian muestra el recorrido que seguía el cuerpo previo a la aproximación en 2012, en color magenta se muestra la trayectoria tras dicha aproximación y en amarillo se muestra la trayectoria tras la aproximación de 2017 de dicho asteroide con la Tierra. Las variaciones orbitales se dieron principalmente en el semieje mayor y la excentricidad, aunque también hubo suaves cambios en la inclinación. (Créditos_ JPL, Nasa).

La campaña 2012 TC4 es una oportunidad inmejorable para que los investigadores puedan demostrar su preparación y disposición para participar en la cooperación internacional sin condiciones ni paliativos a la hora de determinar y localizar un riesgo potencial verdadero para la Tierra planteado por los objetos cercanos a la Tierra (NEO´s). Ha sido muy interesante y placentero poder presenciar cómo científicos de distintas nacionalidades han trabajado conjunta y estrechamente de forma entusiasta, desinteresada y efectiva en la persecución de un objetivo común. Por ello, en el futuro es previsible que este tipo de prácticas y campañas se generalicen y sean más comunes y asiduas.

A partir de los datos recopilados en las observaciones de toda esta campaña, los científicos internacionales para el estudio de los NEOs, coordinados desde el JPL de la Nasa, han sido capaces de calcular con precisión la órbita de TC4, predeterminar su distancia de máxima aproximación a nuestro planeta el día 12 de Octubre de 2017 y hallar las probabilidades de un impacto a futuro. A partir de las observaciones detalladas tanto en el visible como en radar, se ha podido descartar por completo cualquier probabilidad de colisión futura de TC4 con la Tierra. Dichas observaciones, además, han ayudado a entender sutiles efectos, tales como la presión de radiación solar que puede alterar levemente las órbitas de los pequeños asteroides.

El telescopio de 2,4 metros del Observatorio de Magdalena Ridge proporcionó observaciones para la astrometría y fotometría durante dos meses en la campaña del 2012 TC4. (Créditos: Magdalena Ridge Observatory, New Mexico).

La red de telescopios ópticos desde Tierra ha podido estudiar la velocidad de rotación de TC4. Dado que TC4 es pequeño, los astrónomos esperaban que rotase rápido, pero al final saltó la sorpresa cuando se pudo constatar que no solo rotaba una vez sobre sí mismo cada 12 minutos sino que, además, se voltea. Dicho comportamiento ha sido bien contrastado y definido por varios equipos de astrónomos profesionales durante más de dos meses y mediante el telescopio de 2,4 metros de Socorro, en Nuevo México.

Las observaciones que sirvieron para determinar la forma y confirmar la composición del asteroide, se realizaron desde la red de espacio profundo de la Nasa, con el radio telescopio de 100 metros de Green Bank, en West Virginia. TC4 es un cuerpo muy elongado de unos 15 metros de longitud por 8 de altura, según los datos más depurados de dichas observaciones.

Determinar con detalle la composición de TC4 ha sido el desafío principal de este proyecto. Debido a las condiciones climatológicas adversas, los recursos usados habitualmente para el estudio de la composición de los asteroides –como por ejemplo el telescopio en infrarrojos IRTF del observatorio de Mauna Kea en Hawaii- no pudieron precisar los datos necesarios para TC4, como su albedo, riqueza en carbono o materiales más reflectantes.

El radar permite identificar asteroides con superficies compuestas por materiales altamente reflectantes o materiales metálicos. Las propiedades que muestra la dispersión de detecciones con radar son consistentes con materiales de superficies rocosas bastante brillantes, similares a una clase particular de meteoritos que reflejan, al menos, el 50% de la luz que reciben.

También se ha puesto a prueba en esta campaña la capacidad de comunicaciones entre diversos observatorios, así como entre los distintos estamentos gubernamentales  y las agencias espaciales, como simulación de lo que debería llevarse a cabo en caso de una emergencia  por predicción de impacto.

Ha quedado demostrado que se puede organizar una campaña de observación y seguimiento a gran escala y en tiempo real, así como reportar la comunicación de resultados de forma eficiente. Parece que estamos mucho mejor preparados para abordar la amenaza de un asteroide potencialmente peligroso actualmente que antes del desarrollo de la campaña TC4, según indican los responsables del proyecto.

 

Fuentes: ESA, Nasa, imágenes de internet.

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