GAIA también registra tormentas de radiación

La misión GAIA de la ESA, en órbita desde diciembre de 2013, está estudiando y captando información de más de mil millones de estrellas de nuestra propia galaxia, la Vía Láctea, para lo que monitoriza cada estrella objetivo sobre 70 veces en un periodo de cinco años y caracteriza su posición de la forma más exacta posible, así como su distancia, movimiento propio y brillo.

Aunque GAIA no está equipado con un detector específico dedicado a monitorizar radiación, puede aportar información muy valiosa sobre la meteorología espacial –así como sobre partículas solares y radiación- que se está desarrollando en su privilegiada posición, en torno a los 1,5 millones de Km de la Tierra, en dirección al Sol.

El pasado septiembre de 2017, GAIA detectó de forma inesperada una ingente cantidad de protones (partículas subatómicas) emitidas por una potente fulguración solar. Este repunte de actividad solar, fue causado por la histórica región activa AR 12673.

Toda la información respecto a la actividad registrada de esta región, aquí: http://www.meteorologiaespacial.es/herramientas/calendario-de-eventos-solares/action~month/exact_date~1504216800/request_format~html/

 

En la imagen, captada por el sensor de frente de onda de GAIA –una especie de “cámara dentro de otra” en su instrumento principal de detección de estrellas- en que podemos apreciar rasgos, trazas o manchas como de “nieve” y que corresponden a trazos de protones individuales.

En condiciones de meteorología espacial de tranquilidad (o tiempo en calma, situación de normalidad) en la imagen podríamos apreciar uno o dos trazos de protones. El trazo más largos y horizontal que se distingue en la imagen, corresponde a un tipo de protón especialmente energético.

Esta tormenta de protones, también fue registrada por los satélites GOES de la Nasa para la monitorización de la meteorología espacial, que están equipados con instrumentos sensibles a este tipo de partículas.

La fulguración que dio lugar a estos protones fue la del día 10 de septiembre de 2017, cuyo pico máximo de flujo de protones pasó en las inmediaciones de GAIA sobre la medianoche del 10 al 11 de septiembre y de la que dimos cumplida información en nuestra web.

GAIA también está diseñado para resistir este tipo de tormentas de meteorología espacial y es capaz de continuar en su modo normal de funcionamiento durante los periodos de radiación incrementada. Durante los días en que esos valores ascienden por encima de los parámetros de lo que se considera “en calma” sí que se incrementa el número de veces que se entra en contacto con este satélite desde la base de espacio profundo de la ESA en Tierra, como método preventivo y para recabar la mayor cantidad de datos posible en tiempo real del comportamiento de la nave. Esta monitorización específica y adicional, confirmó que GAIA está funcionando a la perfección y no necesita de intervenciones añadidas por eventos de este tipo y magnitud.

La referida tormenta sí tuvo algún efecto menor y temporal sobre los sistemas de control orbital y de control de actitud de GAIA. Dicho exceso de protones también provocó que el instrumento científico principal generara muchos más datos de lo que es habitual, y tuvieron que ser descargados de la memoria de abordo.

Más en relación a la misión GAIA en nuestro blog: http://blog.meteorologiaespacial.es/?s=gaia

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