Noche Internacional de la Observación de la Luna (28 de Octubre de 2017)

La Noche Internacional de Observación a La Luna (InOMN, por sus siglas en inglés), es un evento público mundial y anual, que fomenta la observación, la apreciación y comprensión de nuestra Luna con la ciencia y la exploración planetaria de la NASA, así como las conexiones culturales y personales que todos tenemos con nuestro satélite La Luna. Esta iniciativa fue tomada por el Equipo de Educación y Comunicación del Orbitador Lunar de Reconocimiento (LRO) de la NASA, que lleva realizando actividades desde 2010 con este fin.

InOMN se organiza en el equinocio de Otoño, por entender que la climatología es buena para muchas zonas en el hemisferio Norte, principalmente. El equipo que organiza InOMN entiende que no en todos los lugares del mundo hará buen tiempo para que se lleve a cabo esta actividad, por lo que pide que se realice en una fecha cercana a la establecida, que este año será el 28 de Octubre. InOMN siempre busca fechas en las que se puede detallar mejor la superficie lunar como son en las fases de cuartos, ya que las sombras de los cráteres y otras estructuras son alargadas y generan bonitas vistas en la superficie de nuestro satélite.

Para más detalles al respecto, podéis remitiros a la web:

https://federacionastronomica.es/actualidad/2017/noche-internacional-observacion-luna-inomn

Por nuestra parte, vamos a intentar aportar unas claves sencillas para ayudar a todo el que quiera a disfrutar más de la observación del satélite natural del planeta en que habitamos.

Ésta es nuestra más próxima y bella compañera de viaje: la luna. Observándola incluso con unos simples prismáticos, se pueden distinguir en su superficie tres tipos de accidentes:

  • zonas oscuras llamadas mares (lowlands, L) a pesar de que no contienen agua sino roca basáltica procedente del manto –que es oscura y que rellenó las grandes llanuras excavadas en la corteza por los numerosos impactos que sufrió la luna en su infancia;
  • las tierras altas (highlands, H), zonas brillantes de la corteza lunar;
  • y abundantes cráteres, algunos de origen volcánico, otros originados por impactos; muchos de estos últimos (Eratóstenes, Copérnico, etc.) conservan en su centro un abultamiento debido a la onda de rebote.

Por cierto, la orientación de las imágenes puede variar mucho en función de la montura, la óptica o los accesorios utilizados en la observación, por lo que conviene conocer ciertas referencias. Para comparar unas imágenes con otras, o con mapas, es conveniente la identificación de estas tres grandes manchas, los mares Serenitatis, Tranquilitatis y Fecunditatis. Podemos imaginarlas como un monigote con su cabeza, su tronco, sus pantalones, que bota dos pelotas: una delante, Mare Crisium (Mar de la Crisis), y otra detrás, Mare Nectaris.

Quien necesite utilizar las coordenadas llamadas selenográficas debe saber que  la línea norte-sur o meridiano cero va por aquí (línea roja de la imagen), pasando entre los cráteres dedicados a Platón y Aristóteles, por mitad de los Montes Apeninos, por toda esta línea principal de cráteres entre los que destaca Ptolomeo y a la derecha de Tycho.

Aunque a todos nos impacte más la luna llena, a la hora de observar detalles de la superficie, en esta fase solemos sufrir de un exceso de iluminación que hace incómoda la observación prolongada.

Para detenerse en algunos accidentes lunares entendemos que es mejor ir observando en el transcurso del mes las zonas barridas por el terminador, que es la línea que separa las mitades diurna y nocturna de la luna.

En esa zona, por incidir los rayos del sol de forma más oblicua, los accidentes del terreno proyectan mayores sombras, produciendo una mayor sensación de relieve. En los cráteres podemos distinguir, como si de coliseos se tratara, el tendido de sol y el de sombra.

Como en las fases menguantes el sol da desde un lado (el izquierdo) y en las crecientes desde el otro, los respectivos juegos de sombras son contrarios entre sí.

En las fases crecientes y en las noches más próximas a dicho momento (como la del 28 de Octubre de 2017) nuestra sugerente luna nos desvelará, uno a uno, sus siguientes encantos:

MITAD ESTE

  • Fase 0 o edad 0 días (luna nueva)
  • Días 2-3 del ciclo: entre el segundo y tercer día ya podemos ver el Mar de la Crisis y el cráter Cleomedes
  • Día 4: el Mar Fecunditatis y el cráter Langrenus
  • Día 5: mares Nectaris y Tranquilitatis y dos auténticos colosos: Hércules y Atlas
  • Días 6-7: vemos la tercera de las grandes manchas –el Mar Serenitatis– así como los cráteres Aristóteles y Eudoxo

Fin de la mitad Este: a partir de aquí la luminosidad molesta bastante y puede ser mejor esperar a la fase menguante para ver la mitad Oeste … pero aquí dejamos una breve guía para que podáis disfrutar igualmente de las fases menguantes del satélite natural de nuestro planeta, la fiel compañera de nuestro increíble viaje cósmico:

MITAD OESTE:

  • Día 8: Montes Apeninos, cráteres Ptolomeo, Alfonso y Azarquiel y por encima Herschel, Hiparco y Albatenio.
  • Día 9: Platón y Arquímedes, cráteres a ambas orillas del Mare Imbrium o Mar de las Lluvias.
  • Día 10: Eratóstenes y Copérnico a continuación de los Montes Apeninos, así como, muy al sur, Tycho y estas líneas radiales de material eyectado del impacto en Tycho.
  • Día 11: asoma el cráter de Kepler
  • Día 12: anillo de Gassendi en el Mare Humorum (de los humores o humedades) con su perla engarzada.
  • Días 13-14: Grimaldi
  • Día 15: luna llena, fin de etapa.

Serían los días 22 a 30 del ciclo los ideales para ver detalles de esta mitad Oeste de la luna.

Fuentes: Federación de Asociaciones Astronómicas de España, Victoriano Canales C., UAM, Javier Bussons G., programas Stellarium y Virtual Moon Atlas.

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