Evento meteorológico espacial de categoría extrema sobre Marte.

Más de 150 años tras el suceso, los científicos aún continúan hablando sobre el evento Carrington, una tormenta solar que tuvo lugar en septiembre de 1859 y que esparció auroras boreales hasta latitudes como la de Cuba y cuyas afecciones se pudieron sentir (y hay registro de muchas) en la superficie completa de la Tierra a causa de la intensa radiación recibida.

Sobre nuestro planeta, eventos globales son raros. Sin embargo, sobre Marte tienen lugar con sorprendente frecuencia. De hecho, uno ha tenido lugar hace escasas semanas, coincidiendo con los informes que pudimos publicar sobre las más intensas fulguraciones registradas para el presente ciclo solar 24.

La tormenta comenzó el 10 de septiembre de 2017, un día en que se suponía que el sol debía estar tranquilo. El ciclo solar actual está en fase decreciente en cuanto a actividad, encaminado hacia el mínimo solar, y las fulguraciones intensas son más esporádicas.

En cualquier caso, la región activa 12673 produjo una fulguración clase X 8 que aceleró un flujo intenso de partículas cargadas hacia el espacio interplanetario. En cuestión de horas, había un GLE (evento a nivel de suelo, por sus siglas en inglés) sobre la superficie de Marte.

Un GLE tiene lugar cuando las partículas energéticas que normalmente son desviadas por la atmósfera y/o el campo magnético de un planeta, penetran hasta la superficie del mismo. El rover Curiosity, actualmente transitando la superficie marciana, detectó el pico de radiación conforme este iba llegando desde el sur del ecuador de Marte.

Los niveles de radiación, repentinamente se doblaron en intensidad y permanecieron en niveles elevados durante, aproximadamente, dos días. Este registro ha sido el más alto detectado desde que el Curiosity “amartizó” en 2.012.

La Tierra estaba en la línea de impacto de dicha eyección coronal de masa, pero el campo magnético de nuestro planeta, de forma conjunta a la protección que nos brinda la atmósfera terrestre, mitigaron los efectos de dicha tormenta. El GLE en la Tierra del día 10 de septiembre de 2017, se restringió a zonas polares y supuso un exiguo incremento del 6% sobre la radiación de un día en calma, lo que supone una minúscula fracción de lo que se pudo registrar en Marte.

Marte sufrió una violenta sacudida, simplemente porque es mucho más vulnerable a cualquier evento de meteorología espacial. El planeta rojo no posee un campo magnético global que lo proteja y la densidad de su atmósfera es tan solo un 1% de la terrestre. Las partículas energéticas del evento del 10 de septiembre ametrallaron por completo la superficie diurna de Marte, mientras se pudieron vislumbrar retazos de auroras en las capas más altas de la atmósfera marciana.

El satélite MAVEN de la Nasa, pudo captar imágenes de dichas auroras en el rango ultravioleta, pero también alcanzó a parte del espectro visible. Si un humano hubiera estado presente, probablemente podría haber distinguido rasgos en tonos verdosos (557,5 nm) como en muchas ocasiones se dan en auroras sobre la Tierra.

Se ha podido constatar que las auroras detectadas sobre Marte como consecuencia de dicho suceso, fueron 25 veces más intensas que cualquiera de las registradas hasta la fecha.

Este tipo de eventos de carácter global, por afectar a la totalidad del planeta afectado, son muy interesantes. Sobre la Tierra es preciso que se dé una tormenta solar de carácter realmente severo para que tenga consecuencias globales, gracias a la fuerza de resistencia que ofrece el escudo magnético de nuestro planeta. Marte carece del mismo, lo que significa que los eventos globales son mucho más comunes. De hecho, desde que MAVEN está orbitando Marte -hace tres años- hemos podido registrar un  buen montón de auroras que probablemente pudieron tener carácter global en dicho planeta, aun cuando el  presente ciclo ha sido bastante débil en cuanto a actividad solar se refiere.

Desde Curiosity, se ha podido tener registro de 5 GLE´s desde 2012. No son, por tanto nada especialmente extraño. Y podemos concluir, además, que es probable que crezcan tanto en intensidad como en frecuencia conforme avancemos en la salid del ciclo solar 24 y se empiece a desarrollar el nuevo ciclo solar 25.

Por tanto, los planificadores de misiones a Marte, especialmente las que contemplen la posibilidad de alcanzar el planeta con tripulantes, deberán tener en cuenta la frecuencia de este tipo de eventos, cuyos registros se han incrementado mediante los rovers y orbitadores de que disponemos sobre el planeta rojo. Mientras tanto, los investigadores continúan evaluando los datos recogidos con la intención de avanzar en nuestra comprensión de este tipo de fenómenos. Los análisis exhaustivos de estas observaciones, tanto en Marte como en la Tierra, no han hecho más que comenzar. Debemos permanecer atentos.

Fuentes: Nasa, ESA, SIDC, Spaceweather.

2 comentarios sobre “Evento meteorológico espacial de categoría extrema sobre Marte.

  • el octubre 5, 2017 a las 1:38 pm
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    Una inquietud, no se ha dicho aún la última palabra sobre si las llamaradas solares inciden en la actividad sísmica y volcánica de la Tierra, considerando la ciencia que no es así, sin embargo que sucedió al respecto cuando ocurrió el efecto Carrington en 1859 se tiene registros, y que sucede en Marte donde las llamaradas son más potentes como la sucedida el 10 de septiembre del 2017, mejor dicho en Marte hay terremotos? Y volcanes en erupción?

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    • el octubre 6, 2017 a las 6:06 am
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      Hola, Cecilia. Respecto al evento Carrington, no se tiene registro de ninguna actividad sísmica o volcánica fuera de lo común. De Marte, lo que se sabe hasta el momento con las imágenes de la Mars Express (ESA), parecen indicar que la actividad volcánica terminó hace 1 millón de años aunque aún se aprecia una ligera actividad sísmica. Saludos y gracias por contactar.

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