El decremento de Forbush

Constantemente todo el universo es bombardeado por rayos cósmicos generados por fenómenos cataclísmicos lejanos como por ejemplo: núcleos activos de galaxias, supernovas, colisiones entre galaxias, agujeros negros, etc…

Los rayos cósmicos son partículas de muy alta energía (oscilan entre 100 a 1000 MeV megaelectronvoltios) que viajan a velocidades cercanas a la luz. Estas partículas penetran en la heliosfera y se adentran en el sistema solar viajando en cualquier dirección, pues estas partículas del universo profundo cambian constantemente de trayectoria afectadas por los campos magnéticos que se encuentran en su viaje cósmico. A diferencia de los protones solares, los cuales son relativamente fáciles de detener con materiales tales como aluminio o plástico, los rayos cósmicos no pueden ser completamente detenidos por ninguna tecnología protectora conocida.

Aleatóriamente, muchas de estas partículas alcanzan nuestra magnetosfera terrestre cada segundo y consiguen penetrar adentrándose en nuestra alta atmósfera. Cuando los rayos cósmicos llegan a la alta atmósfera, estos se desintegran formando una lluvia de partículas secundarias.

Se conoce con total exactitud que cuando se alcanza el punto máximo del ciclo solar, la cantidad de rayos cósmicos disminuye, y cuando se llega al punto mínimo del ciclo solar, el flujo de estos rayos cósmicos que llegan a nuestro planeta aumenta.

Hace unos años se descubrió lo que actualmente es llamado como el Decremento de Forbush en honor a su descubridor.

Scott E. Forbush fue físico y estudió los rayos cósmicos durante los años 30 y 40. descubrió la sorprendente e inesperada relación inversa entre la actividad solar y el flujo de los rayos cósmicos.

Cuando una eyección de masa coronal (CME) se aleja del Sol, esta se expande cada vez más hasta la heliopausa. Esto sería algo similar a como cuando hinchamos un globo, cada vez aumenta a medida que aplicamos aire. Las eyecciones de masa coronal a medida que se alejan del Sol se expanden formando como una burbuja magnética arrancada de la atmósfera solar, este campo magnético “heredado” del Sol, ejerce de barrera desviando estas partículas arrastrándolas a su paso y haciendo que se note un descenso temporal de este flujo de partículas.

En estos eventos, el flujo de rayos cósmicos puede llegar a descender hasta un -20% respecto los valores normales. Estos sucesos, estas caídas en picado en los detectores (GCR) Galactic cosmic-ray a causa de las CME se denominan decrementos de Forbush.

Una simple CME puede suprimir estos rayos cósmicos durante varias semanas. La alta actividad solar sostenida como cuando el Sol está en su máximo de un ciclo solar, puede suprimirlos durante mucho más tiempo.

 

 

 

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