Condiciones inhóspitas para Trappist-1 y Próxima b

En entradas anteriores, ya les mostrábamos los primeros estudios respecto al sistema Trappist-1 y el exoplaneta Proxima b, los cuales indicaban la poca posibilidad que pudieran albergar vida por las condiciones extremas a las que estaban expuestos respecto a su estrella anfitriona:

Próxima b, pocas probabilidades de albergar vida.

 

Trappist-1 muestra una alta actividad en fulguraciones: ¿no apto para la vida?

 

Nuevamente, dos nuevos estudios publicados en el International Journal of Astrobiology y  The  Astrophysical Journal Letters, siguen echando por tierra la posibilidad de que estos planetas puedan albergar vida o incluso agua líquida.

Considerando características físicas clave como la temperatura en los procesos ecológicos y evolutivos y las pérdidas atmosféricas a través de la fuga hidrodinámica y la erosión del viento estelar, los nuevos estudios demuestran que los exoplanetas de tamaño terrestre en la zona habitable alrededor de las estrellas enanas tipo espectral M parecen mostrar perspectivas mucho más bajas de ser habitables con respecto a la Tierra, debido a los mayores flujos ultravioleta incidentes y a las distancias más cercanas a su estrella anfitriona. Usando modelos magnetohidrodinámicos 3D para simular el viento alrededor de TRAPPIST-1 y estudiar las condiciones en cada órbita planetaria, todos los planetas experimentan una presión de viento estelar entre 103 y 105 veces la presión del viento solar en la Tierra. Estas condiciones añadidas a los campos magnéticos planetarios conectados con el campo radial estelar sobre gran parte de la superficie planetaria, permiten  el flujo directo de partículas de viento estelar hacia la atmósfera planetaria pudiendo resultar en un fuerte desprendimiento atmosférico y de evaporación y deben tenerse en cuenta para cualquier evaluación realista de la evolución y habitabilidad de los planetas como los de TRAPPIST-1.

Las partículas de la estrella enana roja están golpeando a sus planetas a niveles entre 1.000 y 100.000 veces más que los que golpean los vientos solares del Sol. Si la Tierra estuviera mucho más cerca del Sol y sometida como los de la estrella TRAPPIST-1, nuestro escudo planetario fallaría.

Los estudios han sido elaborados por dos equipos del Harvard-Smithsonian Centre for Astrophysics, Avi Loeb, coautor de uno de los estudios explica: “La radiación intensa y las partículas que fluyen de la estrella habrían arrasado gran parte de las atmósferas de estos siete mundos rocosos, incluso de los tres que aparentemente se encuentran dentro de la zona habitable, donde el agua líquida podría existir en la superficie”.

“Definitivamente no estamos diciendo que debemos renunciar a buscar la vida alrededor de las estrellas enanas rojas”, dijo el coautor de Garraffo, Jeremy Drake, también de CfA. “Pero nuestro trabajo y el trabajo de nuestros colegas muestran que también debemos apuntar a tantas estrellas como sea posible que son más parecidas al Sol”.

Ambos equipos señalan que: “No se debe dejar de buscar, pero la posibilidad de que haya vida compleja en estos sistemas es muy escasa”, dicen los autores.

 

 

 

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