Nuevos detalles descubiertos del planeta más exterior del sistema extrasolar Trappist-1

El anuncio de un sistema de siete planetas alrededor de la estrella TRAPPIST-1 a principios de este año desencadenó una ráfaga de interés científico. No sólo fue uno de los lotes más grandes de planetas que se descubrieron alrededor de una sola estrella, fue el hecho de que todos los siete se parecen ser terrestres o rocoso por lo que fue muy alentador. Aún más alentador fue el hecho de que tres de estos planetas se encontraban en órbita en la zona habitable de la estrella.

Desde entonces, los astrónomos han estado tratando de aprender todo lo que pueden acerca de este sistema de planetas. Aparte de si tienen o no atmósferas, los astrónomos también están buscando aprender más acerca de sus órbitas y las condiciones de sus superficies. Gracias a los esfuerzos de un equipo internacional de astrónomos liderado por la Universidad de Washington, ahora tenemos una idea exacta de las condiciones que podría haber en su planeta más externo: TRAPPIST-1h.

Según el estudio del equipo, “Una cadena resonante de siete planetas en TRAPPIST-1”, que fue publicada recientemente en la revista Nature Astronomy, se basaron en datos de la misión Kepler para determinar el período orbital del planeta. Concretamente, consultaron los datos obtenidos durante la Campaña 12 de la misión K2, un período de observación de 79 días que duró desde el 15 de diciembre de 2016 hasta el 4 de marzo de 2017.

Liderado por Rodrigo Luger, un estudiante graduado de la Universidad de Washington, junto con su equipo ya eran conscientes del patrón en las órbitas de los seis planetas interiores del sistema. Esto se basó en datos previos proporcionados por el Telescopio Espacial Spitzer, los cuales indicaron que estos planetas están en una resonancia orbital, es decir que sus respectivos períodos orbitales están relacionados matemáticamente y se influyen mutuamente.

A partir de estos datos, el equipo ya había calculado que TRAPPIST-1h tendría un período orbital de menos de 19 días. Una vez que consultaron los datos de K2, se dieron cuenta de que durante el período de observación de 79 días, TRAPPIST-1h hizo cuatro tránsitos a su estrella lo que significa que da un período orbital de 18,77 días. En otras palabras, el equipo encontró que sus observaciones eran consistentes con sus cálculos.

El descubrimiento de esta resonancia significa que TRAPPIST-1 ha establecido otro registro. Para empezar, ya es conocido por ser uno de los pocos sistemas extrasolares descubiertos hasta ahora capaz para albergar siete planetas extra-solares. Segundo, tiene los planetas terrestres más confirmados que se han descubierto en un sistema de una sola estrella hasta la fecha.

Pero con estos últimos datos, TRAPPIST-1 ahora tiene el récord de tener la mayoría de los planetas en una resonancia orbital también. Los titulares anteriores fueron Kepler-80 y Kepler-223, los cuales tienen cuatro planetas en una resonancia orbital. Según Luger, esta resonancia probablemente se estableció cuando el sistema TRAPPIST-1 era todavía joven y los planetas todavía estaban en proceso de formación.

La posibilidad de que los planetas lograron su danza orbital actual temprano en la historia del sistema también podría significar que TRAPPIST-1h pudo ser habitable. Mientras que tres planetas orbitan en la zona habitable de la estrella (TRAPPIST-1 d, e y f), TRAPPIST-1h orbita lactualmente a su estrella a una distancia de unos 10 millones de km, lo que la coloca muy por encima del alcance de la La zona habitable de la estrella.

De hecho, a esta distancia, TRAPPIST-1h obtiene casi tanta energía del Sol como el planeta enano Ceres (localizado en nuestro Sistema Solar en el Cinturón Principal de Asteroides, entre Marte y Júpiter), lo que da como resultado una temperatura superficial promedio de 173 K (-100 °C). Pero en el pasado, cuando su estrella era más brillante y más caliente, el planeta pudo haber recibido suficiente energía para que en su superficie pudiera haber estado lo suficientemente caliente como para soportar el agua líquida.

“Por lo tanto, podríamos estar mirando un planeta que alguna vez fue habitable y desde entonces se habría congelado, lo cual es increíble para contemplar y excelente para estudios de seguimiento”, dijo Luger. TRAPPIST-1 es también un candidato principal para el estudio de seguimiento dada su proximidad. Ubicada a sólo 39,5 años luz de la Tierra, esta estrella y su sistema de planetas presentan algunas excepcionales oportunidades para el estudio de exoplanetas y habitabilidad de las estrellas tipo M.

Además de determinar el período orbital de TRAPPIST-1h, el equipo utilizó los datos K2 para caracterizar más las órbitas de los otros seis planetas, descartando la posibilidad de que haya más planetas en el sistema y aprender más acerca de la propia estrella (como su periodo de rotación y nivel de actividad). Esta información también será crucial para determinar si cualquiera de los planetas situados dentro de la zona habitable de la estrella podrían de hecho ser habitable.

El descubrimiento del sistema del TRAPPIST-1 fue un acontecimiento que estuvo muchos años en la elaboración. Pero la tasa a la que se han presentado nuevos descubrimientos ha sido muy impresionante. En los próximos años, con el despliegue de los cazadores de planetas de la próxima generación -como el Telescopio James Webb y el Satélite de Transmisión de Exoplanetas (TESS)- podremos profundizar y aprender aún más…

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