¿Ha recorrido la humanidad la senda de la tecnología gracias al impacto de un cometa?

Un nuevo estudio de la Universidad de Edimburgo relaciona la actividad cometaria con un periodo de intenso frío en el pasado de la Tierra.

Hace alrededor de 14.500 años, la Tierra inició un periodo de transición de su estado glacial a un periodo interglaciar más cálido. Independientemente, a mitad de dicho proceso, las temperaturas retornaron de forma repentina a las condiciones cuasi glaciales. Este abrupto cambio (conocido como el Dryas Reciente, detallado más adelante) hay científicos que creen que es la razón por la que los colectivos cazadores pasaron a formar grupos sedentarios, recolectores, granjeros y cultivadores del terreno en que se asentaron lo que permitió el avance de la civilización futura hasta nuestros días, lo que se conoce cómo la Revolución del Neolítico.

El Dryas Reciente.

Este periodo post glacial debe su nombre a una flor (Dryas Octopetala) que crece en condiciones de frío extremo y es muy común en Europa en estaciones y latitudes con dichas condiciones.

El Dryas Reciente es uno de los ejemplos mejor conocidos de cambio abrupto. Hace alrededor de 14.500 años, el clima terrestre comenzó a cambiar de un frío glacial a un periodo interglaciar más cálido. Independientemente, a mediados de dicha transición, en el Hemisferio Norte y repentinamente, se retornó a las condiciones cuasi glaciales. Es el periodo llamada Dryas Reciente, cuyo final data de aproximadamente hace 11.500 años y cuyos registros indican que fue inusualmente abrupto. En Groenlandia las temperaturas ascendieron 10ºC en una década. Hay más parámetros que atestiguan dicho cambio abrupto en un lapso ínfimo de tiempo, como los sedimentos laminados en lagos europeos.

El Dryas Reciente es, claramente observable en los registros paleoclimáticos de muchas regiones del planeta. En el golfo de Cariaco (al norte de Venezuela), por ejemplo, las temperaturas descendieron 3ºC, aunque parte de este enfriamiento pudo deberse a la ascensión de aguas subsuperficiales frías. En muchas zonas de los trópicos del Hemisferio Norte, las condiciones también se tornaron más secas.

Los cambios climáticos asociados al Dryas Reciente, resaltados en la imagen por la banda azul, incluyen (de arriba a abajo): enfriamiento y descenso de la acumulación de nieve en Groenlandia, enfriamiento en el golfo tropical de Cariaco y calentamiento en la Antártida.

El Proyecto Inlandsis (conocido por las siglas GISP Greenland Ice Sheet Project) fue un proyecto para extraer muestras de hielo del fondo de la capa de hielo de Groenlandia, la Inlandsis. Involucró a científicos y agencias de financiación de Dinamarca, Suiza, y EE. UU.

 

La historia de la Antártida es, en parte, diferente. Los registros del núcleo de hielo en el Domo C (Circe, Charlie o Concordia; Domo_C) muestran que los cambios climáticos en la Antártida fueron desacompasados en el tiempo respecto de los del Hemisforio Norte. Según las lecturas de los datos del Domo C, la acumulación de deuterio (isótopo del hidrógeno), expresado en la gráfica como δD, es proporcional a la temperatura. Los registros de deuterio indican que, contrariamente a lo que sucedía en el Hemisferio Norte, según los registros de las huellas encontradas, las temperaturas fueron relativamente bajas previamente al Dryas Reciente (un periodo llamado “Inversión Fría de la Antártida”) y se incrementaron durante el Dryas Reciente. Este modelo proporciona una importante clave sobre qué pudo causar el Dryas Reciente, como comprobaremos a continuación.

¿Qué pudo provocar el Dryas Reciente?

El Dryas Reciente tuvo lugar en el transcurso de la transición del último periodo glaciar al presente interglaciar (el Holoceno). Durante dicho periodo, los hielos de América del Norte, también conocidos como  la Lauréntida, se fundieron rápidamente para diluirse y añadirse a las frías aguas del océano. Los científicos han postulado que justo previamente al Dryas Reciente, los flujos de agua diluyéndose fueron redirigidos desde el río Mississippi al río San Lorenzo. Hay evidencias geoquímicas de los sedimentos oceánicos que respaldan esta hipótesis, aunque hay otras rutas posibles, tales como el río Mackenzie que no pueden ser absolutamente desechadas hoy por hoy. Incluso una ruta más norteña del agua diluida tendría un gran impacto en la salinidad y densidad del océano superficial en el Atlántico Norte, lo cual  podría provocar una ralentización en la circulación termohalina del océano (o “cinta transportadora oceánica”, corrientes a nivel global determinadas por los gradientes de densidad de las aguas oceánicas. termohalina) y el cambio climático en todo el globo terráqueo. Hay múltiples agentes testigos de que la circulación termohalina indican que estos cambios tuvieron lugar realmente durante el Dryas Reciente.

Eventualmente, conforme las aguas diluidas amainaron, la circulación termohalina se fortaleció nuevamente y el clima se recuperó.

Los registros del Domo C en la Antártida confirman estos postulados. Si la circulación termohalina hubiese sido más lenta, menos calor habría sido transportado del Atlántico Sur al Norte. Esto podría haber causado un calentamiento en el Atlántico Sur y un enfriamiento en el Norte. Este modelo, a veces conocido como “balanceo bipolar, o bipolar see-saw” es observable en la comparativa de los registros de GISP2 y del Domo C para el Dryas Reciente.

El Proyecto Inlandsis (conocido por las siglas GISP Greenland Ice Sheet Project) fue un proyecto para extraer muestras de hielo del fondo de la capa de hielo de Groenlandia, la Inlandsis. Involucró a científicos y agencias de financiación de Dinamarca, Suiza, y EE. UU.

Hace alrededor de 14.500 años, la Tierra inició un periodo de transición de su estado glacial a un periodo interglaciar más cálido. Independientemente, a mitad de dicho proceso, las temperaturas retornaron de forma repentina a las condiciones cuasi glaciales. Este abrupto cambio (conocido como el Dryas Reciente, detallado más adelante) hay científicos que creen que es la razón por la que los colectivos cazadores pasaron a formar grupos sedentarios, recolectores, granjeros y cultivadores del terreno en que se asentaron lo que permitió el avance de la civilización futura hasta nuestros días, lo que se conoce cómo la Revolución del Neolítico.

Durante más de una década, ha habido científicos que argumentaron que este periodo fue el resultado del impacto de un cometa en la Tierra. Conocida como la Hipótesis del Impacto del Dryas Reciente, la teoría, se basa fundamentalmente en las muestras de núcleos de hielo de Groenlandia que muestran un cambio de temperatura repentino. Pero de acuerdo con los resultados de un reciente estudio (estudio) de un equipo de investigadores de la universidad de Edimburgo, evidencias arqueológicas podrían ayudar a probar que estas hipótesis son correctas.

El período del Dryas reciente debe su nombre a una flor (Dryas Octopetala) que crece en condiciones de frío extremo y es muy común en Europa en estaciones y latitudes con dichas condiciones. A causa de su inicio abrupto –aproximadamente hace 14.500 años- y su final igualmente abrupto aproximadamente 1.200 años después, muchos científicos están convencidos de que fue causado por agentes externos al planeta.

Göbekli Tepe, recintos A hasta D de la excavación, situadas al sur de Turquía.

Según consta en su estudio, el cual ha sido recientemente publicado en la revista “Mediterranean Archaeology and Archaeometry” bajo el título “Göbekli Tepe“, el equipo encontró una posible relación astronómica en los pilares de piedra de Göbekli Tepe. Situado al sur de Turquía, este enclave arqueológico es el templo más antiguo conocido, datado de 10.950 antes de Cristo (A.C.).

Es de destacar que este enclave es contemporáneo de las muestras de los núcleos de hielo de Groenlandia, que están datadas aproximadamente en torno al año 10.890 A.C. Ninguna estructura de la zona es tan famosa como los pilares de las excavaciones. Esto tiene su causa por motivo de los extensos pictogramas y relieves de animales con que están adornados dichos pilares, incluyendo varias representaciones de diversas especies tanto de mamíferos como de aves, particularmente buitres.

El pilar 43, también conocido como la “piedra buitre”, fue particularmente interesante para los arqueólogos, ya que se cree que lo que en ella se representa (asociado con la muerte) podría haber sido tallado con el propósito de conmemorar un evento devastador. El resto de las imágenes, aventuran los arqueólogos, podrían representar las constelaciones e igualmente su ubicación con respecto al resto, se respetarían de acuerdo a los asterismos conocidos en los cielos de las noches de aquella época.

Salida del sol como se vería en Sanliurfa (antigua Edesa, en Turquía) en el año 10.950 antes de Cristo según el programa Stellarium. Las imágenes corresponden, de arriba a abajo, aproximadamente con: equinoccio de otoño, equinoccio de primavera, solsticio de verano y solsticio de invierno respectivamente.

Esta teoría se basa en las imágenes tomadas del emplazamiento, las cuales se examinaron posteriormente usando el programa planetario Stellarium 0.15. Finalmente, el resultado fue que encontraron ciertas semejanzas entre las representaciones en la piedra y las constelaciones que debían ser visibles en el año 10.950 A.C. en aquella zona. Igualmente, concluyeron que el emplazamiento del templo podría haber sido determinado como observatorio y que las imágenes eran un catálogo de los eventos celestes más representativos, incluyendo la lluvia de meteoros conocida hoy día como las Táuridas.

Pilares del muro con series de tres animales: a) Es el pilar número 2 del recinto A, mientras que la parte b) es el pilar 38 del recinto D.

Pilar 43, recinto D, también conocido como la “Piedra Buitre” de Göbekli Tepe.

  1. El pilar actual en su lugar original, parcialmente oculto.
  2. Réplica en el museo de Sanliurfa.

Las imágenes de este pilar, especialmente la zona oculta en la parte más baja, puede fácilmente consultarse vía internet.

La representación en ella de un escorpión y su asociación con dicha constelación son una hipótesis que se podría ver refrendada, según el estudio, entre otras razones, por el hecho de que se puede ver la representación en dicho pilar de otros símbolos que se corresponden con símbolos de otras constelaciones zodiacales u otros símbolos astronómicos. Evidentemente, estas cuestiones no pasan de ser hipótesis y no evidencias que se puedan refrendar, pero hay muchos signos que apuntan a que podría ser esta la causa de la ubicación del templo y de cada una de las partes que lo componen, así como de buena parte de la simbología que ha hallado tallada en los pilares de roca.

Como consta en el estudio reseñado:

“Comenzamos dándonos cuenta de la figura tallada de un escorpión en el pilar 43, una bien conocida constelación zodiacal “Escorpio”. A partir de dicha observación, investigamos los símbolos próximos a este en dicho pilar y encontramos que podrían interpretarse como símbolos zodiacales u otros símbolos familiarmente conocidos en astronomía…  Sugerimos que el buitre/águila del pilar 43 podría interpretarse como la “tetera” o asterismo que en el presente nombramos como Sagitario (ver imagen de Stellarium más abajo); el ángulo entre la cabeza del buitre/águila y sus alas, encaja particularmente bien con el asa, la tapa y el pitorro o boca del asterismo de la tetera. También sugerimos que el “pájaro curvo” luchando con la serpiente (o el pez) retorcida se podría interpretar como el “13 signo del zodiaco” lo que hoy día es la conocida como constelación de Ofiuco, el encantador de serpientes. Aunque sus posiciones relativas no son muy precisas, podría ser que el artista que talló la escena en el pilar se viera obligado por la forma del pilar a representarlas tal como las apreciamos. Esos símbolos mantienen un parecido razonablemente bueno y encajan con los asterismos que vendrían a representar, además de estar situados aproximadamente donde correctamente les correspondería respectivamente.

De forma similar, proponen que el círculo tallado en el centro del pilar 43 podría interpretarse como el Sol. Ellos llaman a esta imagen “el sello fechador” ya que podría verse como la representación de una fecha específica, indicadora de qué parte del zodiaco transitaba el Sol en el momento de su tallado. Comparando la época de la zona de la excavación (por el método del Carbono 14) con la posición aparente del Sol, encontraron que era consistente con el solsticio de verano del año 10950 antes de Cristo.

Por supuesto, el equipo investigador reconoce que la interpretación astronómica no es la única de entre todas las posibles. Efectivamente, podrían ser representaciones puramente mitológicas o representación de escenas de caza o de patrones migratorios. E incluso podría ser que no representasen absolutamente nada y que fuesen una representación de lo que más abundaba en la zona circundante, en el entorno local, que podría haber sido rico y abundante en fauna y flora en aquella época.

Añadir que, por la forma en que se encuentran representados los buitres y la abundancia de aparición de tallas de los mismos, esto podría ser indicativo de que el lugar era una zona de enterramientos. Esto es consistente con la iconografía encontrada en las excavaciones arqueológicas de Çatalhöyük (en Turquía centro meridional) y Jericó (Palestina). Durante el periodo de tiempo en cuestión, las gentes del Neolítico acostumbraban a modo de enterramiento, dejar los cuerpos de los fallecidos a la intemperie para alimentar a las aves carroñeras.

En determinadas prácticas, la cabeza era separada del cuerpo y guardada (para así posibilitar las posteriores alabanzas al antecesor). Esto es consistente con uno de los caracteres del pilar 43, en el que aparece un cuerpo humano sin cabeza. En todo caso, explica el propio equipo de investigadores, están seguros de que la conexión entre la situación de las imágenes y la lluvia de meteoros de las Táuridas es una explicación plausible.

“Nuestro análisis estadístico básico, indica que nuestra interpretación astronómica es muy probablemente correcta” escriben. “Por lo tanto, estamos satisfechos con limitarnos a esta hipótesis, y lógicamente no estamos obligados a proponer otras.” Y por supuesto, reconocen que investigaciones posteriores serán necesarias antes de poder concluir nada definitivo.

A modo de conclusión, en el estudio publicado, comentan que el evento del Dryas Reciente pudo estar probablemente causado por un impacto cometario derivado de la lluvia de las Táuridas. ¿Se puede confirmar esta hipótesis?: NO. Lo que se puede confirmar, es:

  • Que es muy probable que los que vivían en Göbekli Tepe fuesen sagaces astrónomos durante mucho tiempo, y que los bajo relieves de animales (excepto los de serpientes) simbolicen asterismos específicos. El pilar 43 muy probablemente date del año 10.950 antes de Cristo (con un margen de error de + 250 años)
  • Hay una explicación consistente de muchos otros simbolismos en Göbekli Tepe para la época del evento de impacto cometario, lo que supondría un argumento a favor del mismo. Debemos esperar a evidencias procedentes de excavaciones de otras zonas para que ayuden a clarificar esto. Con todo, hay evidencias que relacionan la zona de Göbekli Tepe con la explicación de un evento catastrófico, como son:
  • Muchísimas evidencias físicas de un amplio rango de ciencias de la tierra dan soporte a la propuesta de que un evento de gran escala tuvo lugar en torno al año 10.890 antes de Cristo. El principal candidato a dicho evento es u encuentro cometario consistente con desencadenar la subsiguiente catástrofe planetaria. El “sello fechador” del pilar 43 corresponde bien aproximadamente con esta fecha.
  • Los habitantes de Göbekli Tepe estaban muy interesados en dicha fecha incluso varios milenios tras el evento, lo que sugiere que fue muy importante y que tuvo un significado muy marcado en el desarrollo cultural de dicha sociedad.
  • El hombre decapitado del pilar 43 indica que el evento desencadenó una gran pérdida de vidas.
  • Los símbolos del pilar 43 son consistentes con un evento de origen cósmico. El símbolo del zorro, particularmente, sugieren un evento cósmico originado desde una posición específica del cielo. La hebilla del cinturón, el eclipse y la serpiente son símbolos consistentes con un encuentro cometario. Pero los símbolos del pilar 18 podrían ser consistentes con otras interpretaciones astronómicas que no hemos considerado.
  • Los pilares 2 y 38 indican un interés especial en la lluvia de las Táuridas, la misma lluvia de meteoros responsable, en la fecha señalada, del evento catastrófico del cometa. Pero los símbolos de estos pilares podrían ser consistentes con otras interpretaciones astronómicas que no hemos considerado o podrían ser secuencias de escenas completamente aleatorias y sin significado. La estadística de las probabilidades favorece que todos estos símbolos se correspondan con la interpretación dada, pero no hay absoluta certeza de nada de todo esto.
  • Cuando todas estas pruebas se consideran juntas, parece que gana fuerza la hipótesis de un evento en la fecha del estudio y que dicho evento se corresponde con un impacto cometario, que tendría un profundo impacto en la sociedad de la época.

Así pues, el propósito de Göbekli Tepe fue, entre otros, el de un observatorio astronómico para escrutar los cielos nocturnos, especialmente la lluvia de las Táuridas, a raíz de las desastrosas consecuencias del evento de impacto del meteorito, que parece ser la más completa y consistente interpretación de los símbolos hallados. Ciertamente, ninguna otra explicación tiene el porcentaje de apoyo estadístico que la aquí descrita.

Se han interpretado evidencias de eventos pasados (arqueológicamente, geológicamente, antropológicamente, climatológicamente, etc.) y potencialmente esperamos poder contar con nuevas pruebas en el futuro. Mucha más arqueología espera ser llevada a cabo tanto en Göbekli Tepe como en sus vecindades, como Karahan Tepe. Será muy interesante ir viendo cómo se acumulan evidencias procedentes de estas ubicaciones. Mientras tanto, parece prudente tomarse en serio la propuesta de un evento catastrófico en aquella época.

A pesar de la posible disponibilidad de otras explicaciones (y quizá más plausibles y probables) uno debe admitir que la teoría astronómica es atractiva. La civilización tal y como la conocemos, resultando ser el producto del impacto de un meteorito y un pueblo ancestral que lo catalogó en sus tallas en piedra. Realmente, de ser así, sería todo un hallazgo.

 

 

 

Fuentes:

NASA/JPL-Caltech

 

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