Trappist-1 muestra una alta actividad en fulguraciones-¿no apto para la vida?

¿La frecuente emisión de fulguraciones en Trappist-1, indica que es un sistema inadecuado para la habitabilidad?. Nuevamente, la meteorología espacial podría dictar sentencia.

El pasado 22 de Febrero de 2017, anunciábamos a bombo y platillo que el sistema planetario TRAPPIST-1, está compuesto por 7 exoplanetas del tamaño de la Tierra y que 3 de ellos están en zona habitable. Pero un nuevo estudio basado en datos de la misión K2 revelan un fuerte magnetismo estelar en el sistema TRAPPIST-1, lo que sugiere que esos 3 exoplanetas en zona habitable podrían ser un lugar menos apto para la vida, como ya pasara con el exoplaneta Próxima b, cuyo último artículo al respecto titulamos: Próxima b, pocas probabilidades de albergar vida.

En ambos casos la estrella anfitriona es una enana roja, y las enanas rojas hacen gala de una actividad muy superior a la de estrellas del tipo de nuestro Sol. O dicho de otra manera, este tipo de estrellas generan fortísimas tormentas solares que pueden barrer con el paso del tiempo cualquier rastro de atmósfera y agua de la superficie de un planeta.

Imagen conceptual de una estrella enana roja. Crédito: Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA / S. Wiessinger

Centrándonos en la investigación, se estima que la edad joven del sistema Trappist-1, hace unos 500 millones de años, hace posible la formación de la vida básica: la forma de vida más antigua conocida en la Tierra se remonta a unos 4 mil millones de años, cuando el sol tenía unos 500 millones de años.

Investigadores del Observatorio Konkoly del MTA CSFK (Budapest, Hungría), dirigido por el astrónomo Krisztián Vida, han estudiado los amplios datos fotométricos brutos de Trappist-1, obtenidos durante la misión K2 del telescopio espacial Kepler. La curva de luz muestra varias fulguraciones muy enérgicas durante las observaciones de 80 días de duración. Estos eventos son el resultado del magnetismo de la estrella, cuando las cuerdas de flujo magnético se reconectan en la atmósfera estelar, dan como resultado una liberación repentina de energía que se puede observar como un brillo de la estrella (como observamos en el Sol). Estos pueden ser observados principalmente en los regímenes de alta energía-rayos X o UV, pero los más fuertes también pueden ser detectados incluso en luz blanca.

Frequent flaring on TRAPPIST-1 - unsuited for habitability?
La estructura de la fulguración más grande y compleja en la curva de luz K2 de TRAPPIST-1. El evento principal consistió en tres fulguraciones distintas, con dos fulguraciones anteriores, probablemente conectadas (inserto derecho) y posiblemente dos fulguraciones más pequeñas después (inserto izquierdo). Crédito: Vida et al. 2017

 

Hasta el momento, la distribución de energía de las 42 fulguraciones observadas en la investigación, muestra que Trappist-1 pertenece al grupo más activo de las estrellas enanas de tipo espectral-M. La erupción más fuerte emitió energía en aproximadamente 1.033 ergs en la luz blanca, esta fulguración registrada en Trappist-1 es del orden de la fulguración más grande observada y registrada de nuestro sol, el acontecimiento llamado evento  Carrington en 1859, que causó auroras en las regiones tropicales e incendios en los aparatos de líneas telegráficas.

Las cosas empeoran en los planetas como los del sistema TRAPPIST-1, estos orbitan mucho más cerca de su estrella anfitriona (entre 0,01-0,06 UA) que la Tierra, por lo que son mucho más influenciados por estos eventos energéticos.

Vida y sus autores evaluaron los posibles efectos de la fulguración más fuerte detectada en Trappist-1 y en los exoplanetas en su órbita, basándose en el reciente trabajo de Olivia Venot (Universidad Católica de Lovaina), que modeló los efectos de las fulguraciones estelares en las atmósferas planetarias.

El grupo de investigación ha concluido que tal evento alteraría irreversiblemente las atmósferas planetarias, y como las fulguraciones ocurren muy a menudo, las atmósferas nunca alcanzarán un estado estable.

Una magnetosfera planetaria lo suficientemente fuerte todavía podría proteger las atmósferas de los efectos dañinos de estas energéticas fulguraciones persistentes, pero los cálculos teóricos sugieren que planetas similares a los del sistema Trappist-1, necesitarían campos magnéticos fuertes irrealistas, del orden de decenas a cientos Gauss (el campo magnético de la Tierra Es aproximadamente 0,5 g). Estos hallazgos sugieren que el sistema Trappist-1 podría ser menos adecuado para albergar la vida de lo que en principio puede parecer.

Fuentes:

https://arxiv.org/abs/1703.10130v1 – http://iopscience.iop.org/journal/0004-637X

-https://arxiv.org/pdf/1703.10130.pdf

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