¿Qué es lo siguiente para las naves espaciales gemelas Voyager? El Hubble les ayuda…

Las naves gemelas Voyagers siguen su camino hacia el espacio interestelar. A pesar de que van a donde nada ha ido antes, el camino por delante no es completamente desconocido.

Los astrónomos están usando el Telescopio Espacial Hubble para observar el “camino” por delante de estas naves espaciales pioneras, para determinar qué materiales diferentes pueden establecerse a lo largo de los caminos de las Voyager a través del espacio.

Al combinar los datos del Hubble con la información que los Voyagers pueden reunir y enviar informaciones a la Tierra. Los astrónomos dijeron que un análisis preliminar revelaría una rica y compleja ecología interestelar, que contendría múltiples nubes de hidrógeno atadas con otros elementos.

“Esta es una gran oportunidad para comparar datos de las mediciones in situ del ambiente espacial por la nave espacial Voyager y mediciones telescópicas por Hubble”, dijo Seth Redfield de la Universidad Wesleyan, quien dirigió el estudio. “Las Voyagers están tomando muestras de regiones minúsculas mientras aran por el espacio a unas 61.000 km por hora. Pero no tenemos idea de si estas pequeñas áreas son típicas o raras. Las observaciones de Hubble nos dan una visión más amplia porque el telescopio está mirando a lo largo de una trayectoria más larga y más ancha. Así que Hubble da contexto a lo que cada Voyager está pasando.”

Los datos combinados también proporcionan nuevas perspectivas sobre cómo nuestro Sol viaja a través del espacio interestelar, y los astrónomos esperan que estas observaciones combinadas les ayuden a caracterizar las propiedades físicas del medio interestelar local.

La mirada inicial a la composición de las nubes muestra variaciones muy pequeñas en la abundancia de los elementos químicos contenidos en las estructuras.

“Estas variaciones podrían significar que las nubes se formaron de diferentes maneras, o de diferentes áreas, y luego se unieron”, dijo Redfield.

Los astrónomos también están viendo que la región donde nuestro sistema solar está pasando ahora, contiene material más que puede afectar la heliosfera, la burbuja grande que es producida por el poderoso viento solar de nuestro Sol. En su límite, llamado la heliopausa, el viento solar empuja hacia afuera contra el medio interestelar. Hubble y Voyager 1 hicieron mediciones del ambiente interestelar más allá de este límite, donde el viento proviene de estrellas distintas a nuestro sol.

Ambas, la Voyagers 1 y 2 se lanzaron en 1977 y ambas exploraron Júpiter y Saturno. Mientras que la Voyager 2 fue a visitar también a Urano y Neptuno.

La Voyager 1 está ahora a 13.000 millones de kilómetros de la Tierra, y entró en el espacio interestelar en 2012, la región entre las estrellas que está llena de gas, polvo y material reciclado de estrellas moribundas. Es lo más lejano que una nave espacial humana ha viajado. El siguiente gran ‘punto de referencia’ para la Voyager 2 se encuentra a unos 40.000 años cuando llegará a 1.6 años luz de la estrella Gliese 445, en la constelación Camelopardalis.

Voyager 2, está a 16.900 millones de km de la Tierra, y pasará a 1.7 años luz de la estrella Ross 248 en unos 40.000 años.

Por supuesto, ninguna nave espacial estará operativa para entonces.

Pero los científicos esperan que por lo menos los próximos 10 años, los Voyagers estarán haciendo mediciones del material interestelar, campos magnéticos y rayos cósmicos a lo largo de sus trayectorias. Las observaciones complementarias de Hubble ayudarán a mapear la estructura interestelar a lo largo de las rutas. Cada línea de visión se extiende varios años-luz a las estrellas cercanas. Mediante el muestreo de la luz de esas estrellas, el Espectrógrafo de Imagenología del Telescopio Espacial Hubble midió cómo el material interestelar absorbía parte de la luz de las estrellas, dejando huellas digitales espectrales.

Cuando los Voyager se queden sin energía y ya no sean capaces de comunicarse con la Tierra, los astrónomos todavía esperan utilizar las observaciones del Hubble y los posteriores telescopios espaciales para caracterizar el ambiente en el que viajarán nuestros emisarios robóticos al cosmos.

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