La búsqueda del planeta 9 sigue adelante en base a encontrar otros objetos más lejanos

En 2014, Scott Sheppard de la Institución Carnegie para la Ciencia y Chadwick Trujillo, de la Universidad del Norte de Arizona propuso una idea interesante. Tomando nota de las similitudes en las órbitas de los objetos distantes Trans-Neptunianos (TNO), postularon que un objeto masivo era probable que influyera en este tipo de objetos. Esto fue seguido en 2016 por Konstantin Batygin y Michael E. Brown, de Caltech y sugirieron que un planeta no descubierto era el culpable.

Desde ese momento, la caza ha estado en marcha para encontrar el famoso “Planeta 9” en nuestro sistema solar. Y si bien no hay evidencia directa de que exista, los astrónomos creen que se están acercando para encontrar su ubicación. En un documento que ha sido recientemente aceptado por The Astronomical Journal, Sheppard y Trujillo presentan sus últimos descubrimientos, que afirman que están limitando aún más la ubicación del planeta 9.

Por el bien de su estudio, Sheppard y Trujillo se han basado en la información obtenida por la Cámara de Energía Oscura ubicada en el telescopio de 4 metros Víctor Blanco en Chile y la japonesa cámara Hyper Suprime ubicada en el telescopio Subaru de 8 metros en Hawai. Con la ayuda de David Tholen de la Universidad de Hawai, han estado llevando a cabo la investigación más grande de cielo profundo para los objetos más allá de Neptuno y el Cinturón de Kuiper.

Esta investigación pretende encontrar más objetos que muestren la misma agrupación en sus órbitas, ofreciendo así una mayor evidencia de que existe un planeta masivo en el sistema solar exterior. Sheppard explicó en un comunicado de prensa reciente:

“Los objetos que se encuentran más allá de Neptuno son la clave para desbloquear los orígenes y la evolución de nuestro sistema solar. Aunque creemos que hay miles de estos pequeños objetos, no hemos encontrado muchos de ellos todavía, porque están muy lejos. Cuanto más descubramos, mejor seremos capaces de entender lo que está pasando en el Sistema Solar exterior”.

Su descubrimiento más reciente fue una pequeña colección de objetos más extremos de los cuales sus órbitas son peculiares ya que difieren de los demás objetos de la nube de Oort, tanto en términos de sus excentricidades y semi-ejes principales. Al igual que con los descubrimientos realizados mediante otros instrumentos, éstos parecen indicar la presencia de algo masivo que modifica sus órbitas.

Ilustración de órbitas de los objetos transneptunianos comentados en la noticia
Ilustración de órbitas de los objetos transneptunianos comentados en la noticia

Todos estos objetos se han presentado a la Unión Astronómica Internacional para obtener una designación nueva. En estas nuevas designaciones incluyen a 2014 SR349, un objeto trans-neptuniano (TNO) extremo que tiene características orbitales similares a la de los cuerpos extremos descubiertos previamente que llevaron a inferir a Sheppard y Trujillo en la existencia de un objeto masivo en esa región.

Otra es 2014 FE72, un objeto que su órbita es tan extrema que alcanza aproximadamente los 3000 UA del Sol en una elipse alargada masivamente, algo que sólo puede explicarse por la influencia de una fuerza gravitacional más allá de nuestro sistema solar conocido.

Y luego está 2013 FT28, que es similar, pero también diferente a los otros objetos extremos. Por ejemplo, 2013 FT28 muestra una agrupación similar en términos de su semieje mayor, excentricidad, inclinación, y en el ángulo de su perihelio, pero es diferente cuando se trata de su longitud del perihelio. Esto parecería indicar que esta tendencia de agrupamiento es menos común.

Más allá del trabajo de Sheppard y Trujillo, casi el 10 por ciento del cielo ahora ha sido explorado por los astrónomos. Basándose en los telescopios más avanzados, que han puesto de manifiesto que hay varios objetos nunca antes vistos que orbitan el Sol a distancias extremas.

Y a medida que emergen objetos más distantes con los parámetros orbitales inexplicables, sus interacciones parecen encajar con la idea de un lejano planeta masivo que podría formar parte de un papel clave en la mecánica del sistema solar exterior. Sin embargo, como ha indicado Sheppard, en realidad no hay evidencia suficiente todavía para sacar conclusiones. Todavía un mayor número de objetos transneptunianos extremos deben encontrarse para determinar por completo la estructura de nuestro sistema solar exterior.

Por desgracia, todavía no sabemos si el Planeta 9 está ahí fuera, y probablemente habrá que esperar muchos más años antes de la confirmación. Pero mirando a los objetos visibles que presentan un posible signo de su trayectoria, estamos consiguiendo poco a poco dar de más cerca con él. Con todas las noticias que estos días estamos recibiendo sobre la caza de exoplanetas, es interesante ver que todavía podemos ir a cazar en nuestro propio patio trasero 😀

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