¿Qué son y de donde proceden la lluvia de estrellas de las Perseidas?

Este próximo Sábado 12 de agosto es el máximo de la gran esperada lluvia de estrellas más intensa y emocionante del año, las Perseidas.

Un año más este evento astronómico puede dejarnos con la boca bien abierta mientras miramos el firmamento. Pero… ¿Qué es una lluvia de estrellas?

Repasemos brevemente como se formó el sistema solar.

Nuestro sistema solar se formó hace unos 4.600 millones de años gracias a la influencia de la gravedad sobre una nebulosa, una nube de gas y polvo. La gravedad hizo que una gran porción de la nebulosa empezará a concentrarse en un punto de mayor masa y comenzó a girar alrededor de este núcleo más denso. Con el tiempo, la nube fue girando más rápido, el núcleo se volvió más denso y caliente, hasta que la presión dentro del mismo fue tan grande, que los átomos de hidrógeno comenzaron a fusionarse, y a liberar energía. Este núcleo se transformó entonces, en un protosol, rodeado de gas y partículas, que más tarde dio origen al sol, el resto de la nube se acumuló en pequeños puntos, que se transformaron en protoplanetas; los antecesores de los planetas.

Al mismo tiempo que se formaba el sistema solar, los materiales se iban ordenando, los elementos más pesados; como el hierro, silicio, oxígeno, nitrógeno y carbono; permanecieron en órbita cercana al sol. Pero los elementos más ligeros, especialmente hidrógeno y helio, fueron arrastrados por el recién formado viento solar, hacia la parte externa del sistema solar.

En los primeros tiempos, los asteroides eran mucho más numerosos y las colisiones con los planetas eran más frecuentes. Más tarde, la acción del viento solar y la propia gravedad contribuyeron para “limpiar” el espacio interplanetario.

Los pocos asteroides que no se unieron en la formación de planetas, permanecieron aislados hasta nuestros días en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter o en el cinturón Kuiper. Otros vagan por medio del sistema solar teniendo una órbita elíptica.

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Pero este material sobrante no solo fueron asteroides… sino que también quedaron otros objetos como los cometas. La principal diferencia entre asteroides y cometas es de lo que están hechos. Los asteroides están hechos de metales y materiales rocosos, mientras que los cometas están hechos de hielo, polvo y material rocoso. Los asteroides se formaron mucho más cerca del Sol, donde era muy cálido para los hielos como para permanecer sólidos. Los cometas se formaron más lejos del Sol donde los hielos no se derretirían. Los cometas que se aproximan al Sol pierden material con cada órbita porque algo de su hielo se derrite (subliman) y se evapora para formar una cola, y también pierde polvo que va dejándose por su trayectoria de su órbita.

Aquí es cuando entran en acción la lluvia de estrellas. Este fenómeno tan mágico no es más que el mismo polvo que dejó un cometa en su paso al adentrarse en el sistema solar interior y que la órbita de la Tierra en su movimiento de traslación se interpone en este rastro “cometario”.

Cuando la Tierra se interpone en el rastro de polvo del cometa, las partículas que no suelen tener más que pocos milímetros de tamaño, como del tamaño de granos de arena, al entrar en contacto a unos 53 Km/s (unos 180.000 Km/h) con nuestra atmósfera, la fricción los transforman en pequeñas bolas de fuego, las cuales se desintegran a unos 100 km por encima de nuestras cabezas. Son los trazos luminosos por la ionización los que observamos en el cielo, resultantes de la desintegración, a lo que llamamos “estrellas fugaces”.

Entre el 17 de julio y el 24 de agosto de cada año coincide con que la Tierra se interpone entre los restos del cometa 109P/Swift-Tuttle que pasó su última vez cerca del Sol el 11 de diciembre 1992 (esté fue su perihelio, su punto más cercano al Sol de su órbita). Su próximo perihelio no se producirá hasta el año 2126. Este cometa fue descubierto en el año 1862.

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Como dato curioso, según un artículo en New Scientist la órbita del cometa Swift-Tuttle podría llevarlo a impactar con la Tierra o la Luna, aunque de suceder el impacto posiblemente no tendría lugar durante los próximos dos milenios. Se predice su encuentro más cercano con la Tierra se aguarda para alrededor del 15 de septiembre de 4479, con una aproximación estimada en 0,03–0,05 AU, y una probabilidad de impacto de 1×10−6, o sea 0,0001%.

El pico máximo de la Tasa Horaria Zenital (THZ) de las Perseidas se alcanzará entre las 14:00 horas del 12 y 02:30 horas del 13 de agosto (horas UTC +2 en España) y se estima entre 80 y 100 meteoros por hora (en las mejores condiciones posibles para el observador).

Este año a pesar de que tendremos la Luna en fase menguante-gibosa con el 77% de su superficie iluminada (por lo que molestará para tener el cielo en oscuridad absoluta y poder observar incluso los meteoros más tenues), no dejará de ser un espectáculo maravilloso.

Dicho todo esto, ¿hacia dónde tenemos que mirar? Las Perseidas solo son visibles en el hemisferio norte. Radian desde la constelación de Perseo (constelación desde donde se aparenta que aparecen de forma repentina las Perseidas). Por tanto, su alta declinación (58°) no permite su observación en regiones australes, ya que desde el ecuador alcanza tan solo los 32° de altura.

Hay que tener en cuenta que el radiante es solo en indicativo de donde aparentan que provienen las estrellas fugaces, en este caso como hemos dicho, desde la constelación de Perseo, pero los meteoros se pueden dirigir hacia cualquier dirección del cielo.

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Para ver el radiante solo tenemos que mirar hacia la dirección norte o noreste. Aunque para disfrutar de esta bellísima lluvia de estrellas solo hay que tumbarse cómodamente, esperar que nuestros ojos se adapten a la oscuridad del entorno y disfrutar del cielo  mientras que la meteorología y la Luna no molesten demasiado…

Las perseidas son también conocidas en los países de tradición católica con el nombre de lágrimas de San Lorenzo, porque el 10 de agosto es el día de este santo. En la Edad Media y el Renacimiento, las perseidas tenían lugar la noche en que se le recordaba, de tal manera que se asociaron con las lágrimas que vertió San Lorenzo al ser quemado en la hoguera.

El registro más antiguo que se tiene de la actividad de las perseidas es del año 36 d. C., de los anales históricos chinos donde se cita un pico de meteoros en esas fechas. Pero no fue hasta 1835 cuando el astrónomo belga Adolphe Quetelet muestra que se produce una lluvia de meteoros, de forma cíclica en agosto, con su radiante en Perseo.

Nosotros, durante la noche del Sábado 12 de agosto realizaremos una actividad abierta al público y gratuita en el Observatorio de Pujalt (Barcelona).

Si no tienen la ocasión de poder asistir con nosotros, les aconsejamos que se desplacen a algún lugar bien oscuro (sabiendo que la Luna hará acto de presencia durante la noche), donde la contaminación lumínica no pueda afectarles. O si lo prefieren, SkyLive.tv retransmitirá en directo el evento desde las 22:00 horas UTC del 12 de agosto.

¡Que tengan unas felices Perseidas!

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