La principal causa de defunción entre los astronautas que viajaron a la Luna, se deben a enfermedades cardíacas

Un estudio muestra que la exposición a la radiación del viaje en el espacio profundo incrementa el riesgo de sufrir daños cardiovasculares

→ Podrán leer el estudio original y completo en este enlace. (Nosotros seleccionaremos y traduciremos las mejores partes)

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Ser un astronauta durante los inicios de la era de la carrera espacial, era una vida muy arriesgada. Tenían muchas más probabilidades que un ciudadano normal de morir en un accidente. Sin embargo, también eran parte de una élite, con una gran preparación física y acceso al mejor cuidado médico durante toda su vida. Esto hacía que sufriesen menos enfermedades y una mortalidad más tardía que el estadounidense medio. Esto hizo concluir que viajar a la Luna, siempre que tu cohete no estallase, no era perjudicial para la salud. Ahora, un grupo de investigadores de la Universidad del Estado de Florida liderado por Michael Delp, ha buscado un nuevo enfoque para evaluar mejor los riesgos del viaje espacial.

En este interesante artículo traduciremos y compartiremos a nuestro modo el estudio que se publicó ayer en la revista Scientific Reports, Delp y sus colegas, cambiaron la referencia con la que comparaban a los astronautas. En lugar de contrastar sus resultados de salud con los de un americano medio, compararon a astronautas con carreras diferentes, desde los seleccionados que no pasaron del entrenamiento hasta los que pisaron la Luna.

cardio1* En este gráfico vemos la relación entre la proporción de muertes relacionadas con una enfermedad cardiovascular y los sujetos a estudio.
En la primera columna (negro), vemos el porcentaje de ciudadanos estadounidenses que a la edad de entre 55-64 años murieron debido a algún tipo de enfermedad cardíaca (25%). En rojo, vemos con la misma edad a los candidatos para ser astronautas pero que NO han llegado a volar al espacio, pero sí han gozado de los cuidados médicos asociados a los astronautas (10%). En verde, la mortaldad de aquellos escogidos que sí fueron seleccionados para realizar vuelos a baja órbita (11-12%). En amarillo, la mortaldad por alguna enfermedad cardiovascular asciende al (16%) para los astronautas de las estaciones espaciales. Sin embargo, y aquí viene el planteamiento del estudio, y es que en la columna azul veremos el porcentaje de muertes relacionadas con fallo cardíaco asciende hasta el 43%, y aquí quienes entran en juego son los astronautas que salieron de nuestra magnetosfera y llegaron a la Luna.

Analizando solo a astronautas, vieron que los participantes en las misiones Apolo, los únicos humanos que han viajado más allá de la magnetosfera terrestre, tenían un riesgo entre 4 y 5 veces mayor de morir de una enfermedad cardíaca que los que salieron al espacio pero no abandonaron la parte baja de la órbita. Éstos últimos tenían el mismo riesgo de sufrir estas dolencias que los astronautas que no tuvieron la oportunidad de viajar al espacio. El 43% de los astronautas que viajaron en las misiones Apolo muertos, fallecieron por enfermedades cardiovasculares.

El trabajo de Delp pretende aportar información para la planificación de futuras misiones espaciales de larga duración, primero a la Luna y después a Marte. En ese tipo de viajes alejados de la protección del campo magnético de la Tierra, los humanos quedarían expuestos a fuentes de radiación ionizante, como los rayos cósmicos o la radiación de los cinturones de Van Allen, capaces de dañar el ADN ya que producen daños en el tejido complejo de las moléculas y desafía la reparación y recuperación celular. Estudios epidemiológicos recientes han demostrado que la exposición a este tipo de radiación incrementa el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

 

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→ El grupo de todos los astronautas del vuelo se compone de 5 hembras y 37 varones, de los cuales los astronautas del subgrupo LEO (Low Earth Orbit) contenía 5 hembras y 30 machos y los astronautas del programa lunar Apolo se componía de 7 hombres. Los astronautas del grupo no-vuelo consistieron en 3 hembras y 32 machos. Las diferencias en la edad media en el momento de la selección y el tiempo de la muerte entre todos los astronautas del vuelo y no-vuelo o entre LEO y astronautas lunares no fueron significativas (Tabla 1 ). Aunque la duración de las misiones Apollo osciló entre 6.0 y 12.6 días, varios de los astronautas lunares también registron tiempo de vuelo en las misiones Mercurio, Géminis y Skylab, lo que resulta en un tiempo total en el espacio de unos 15 días.

Estas estimaciones se derivan en gran parte de la “transferencia de energía lineal” (LET) de bajas intensidad producidas por explosiones lejanas que liberan rayos X o rayos gamma, que tienen propiedades fundamentalmente diferentes de partículas cargadas que comprenden los (High atomic number and energy” (HZE), o los rayos cósmicos galácticos. los iones de los HZE, por ejemplo, producen mayores efectos adversos sobre la fisiología celular a través de un aumento de las alteraciones genéticas y las perturbaciones en la reducción-oxidación (redox) del metabolismo, lo que lleva a elevaciones persistentes en el estrés oxidativo.

Además, los autores del estudio que se publica hoy, pusieron a prueba en ratones los efectos sobre la salud cardíaca por una exposición radiactiva parecida a la que debieron enfrentar los astronautas. Después de seis meses de irradiación, el equivalente a 20 años humanos. Los resultados demuestran que la irradiación en el espacio pertinente induce una disfunción de la célula endotelial vascular sostenida, desarrollarondo daños en las arterias como los que conducen a la aparición de arteriosclerosis y enfermedades cardiovasculares oclusivas. En ese mismo estudio con animales, se descartó la influencia de la ingravidez en la propensión a la enfermedad cardíaca, pero se confirmó que la exposición a la radiación es un detonante para la misma.

luna4→ Una función cardíaca reducida podría poner en peligro la salud del equipo y el rendimiento, sobre todo después de misiones prolongadas. Por lo tanto es necesario determinar si estos riesgos se pueden manejar a través del ejercicio y la selección del astronauta.

Otro dato que añadimos, es que no hubo diferencias en las tasas de mortalidad proporcional por cáncer entre los vuelos LEO y lunares con los astronautas que no llegaron nunca a volar. Las muertes debidas a accidentes no fueron diferentes entre vuelo o LEO y los astronautas no-vuelo, pero las tasas de mortalidad proporcional de los astronautas lunares debido a los accidentes fue menor que la de los astronautas no-vuelo. Las tasas de mortalidad proporcional para otras causas de muerte no fueron diferentes entre vuelo, LEO o lunar y los astronautas no vuelo.

► ELABORACIÓN Y TRADUCCIÓN:
Grupo Amateur de Meteorología Espacial
cristian@meteorologiaespacial.es
► FUENTES:
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