Se cumplen 17 años de una de las mayores tormentas solares registradas.

La Tormenta solar del Día de la Bastilla

El 14 de Julio de 2000, durante el máximo del ciclo solar nº 23, se produjo una de las fulguraciones más energéticas registradas, de magnitud extrema X 5.7 en la región activa numerada como AR 9077.

A consecuencia de ello, se produjo una tormenta de radiación espacial que alcanzó el nivel *S3, tardando solo quince minutos en llegar a la Tierra.

*→ Véanse los efectos de las tormentas de radiación en esta imagen.

Uno de los efectos que se producen en estos casos, y en concreto con tal magnitud del evento, se refleja en la Ionosfera con la degradación en la transmisión de radio de alta frecuencia (HF), donde las zonas más sensibles son los polos y la cara diurna del planeta, produciéndose bloqueos de radio y dependiendo de la intensidad incluso errores de navegación GPS.

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Indice de absorción en la ionosfera en la capa D (diurna). Afectación/Degradación de Decibelios en MHz. El bloqueo de radio tubo una duración de más de 2 horas en las zonas afectadas.

 

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Imagen del Telescopio de ultravioleta extremo de la nave espacial SOHO (EIT). Observación del Sol en Fe XII en 195 Ångströms.

Vídeo: imágenes del evento registrasdo por el satélite SOHO de la fulguración solar el cual muestra perfectamente el torrente de partículas energéticas formando esa especie de nieve en las imágenes. Eso es causado por las partículas bombardeando los detectores electrónicos de la cámara.

                                   

 

24 horas después de la fulguración, la suma de una eyección de masa coronal (CME) de halo completo (indicativo de CME geoefectiva frontal en trayectoria a la Tierra) observada previamente, y asociada a la fulguración, generó una tormenta geomagnética con nivel máximo Kp9/G5, de las más extremas registradas, formando óvalos de aurora visibles en latitudes geomagnéticas bajas (hasta 40º), y afectando al vuelo en satélites y en las radiocomunicaciones.

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El satélite ACE registró la brutal onda de choque de la CME

La eyección de masa coronal (CME) asociada a la energética fulguración, fue observada y procesada por el coronógrafo LASCO C3 (imagen azul campo de visión de 3,7 a 32 radios solares) y C2 (imagen rojo campo de visión de 2 a 6 radios solares) del satélite SOHO. Analizando el halo formado, y la afectación en su coronógrafo causada por la emisión de partículas energéticas, todo indicaba sin lugar a dudas su trayectoria directa hacia la Tierra.

 

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En la imágenes se puede apreciar el impacto de las partículas en los coronógrafos LASCO C3/ C2 de SOHO.  

 

Los satélites GOES también registraron el momento de la llegada de la onda de choque de los eventos, llegando a alterar el detector de flujo de electrones de alta energía durante la llegada masiva de los protones emitidos en la fulguración.

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El detector de Protones de GOES, mantuvo un alto registro en los siguientes días.

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Otro importante evento registrado a causa de la energética fulguración, fue el evento llamado como GLE (Ground Level Enhancements).

Estas partículas procedentes del Sol, normalmente no consiguen alcanzar la superficie terrestre, quedando filtradas en las capas más altas de la atmósfera. Pero hay una excepción, cuando una fulguración es muy intensa, las partículas son expulsadas con más energía y aceleradas a velocidades mayores y cuando esto sucede, a veces algunas puedan llegar alcanzar la superficie terrestre. Cuando ésto sucede, decimos que ha habido un evento GLE.

En este caso, en la tormenta solar del día de la Bastilla, eso sucedió, y en la siguiente gráfica que les adjuntamos, mostramos como los niveles de neutrones aumentaron notablemente.

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Los eventos acontecidos se bautizaron con el nombre de “Tormenta del Día de la Bastilla” por su coincidencia con el día en que Francia celebra el que fue el comienzo de la revolución Francesa.

 

Todo esta cronología de la efeméride, tiene un origen, y este fue la región activa AR 9077:

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Este impresionante primer plano de la región AR 9077, fue conseguido por el satélite TRACE en órbita poco después de la fulguración. Muestra el plasma solar a millones de grados (se estima que entre 20 millones o 30 millones de grados Kelvin) y como se enfría mientras está suspendido en una galería de bucles magnéticos. La imagen en falso color cubre una amplia área entre 230.000 y 170.000 kilómetros sobre la superficie del Sol y se registró en luz ultravioleta extrema. Los enormes bucles son en realidad líneas de campo magnético que atrapan el plasma incandescente, refrigerado por encima de la superficie solar relativamente oscura. Después de la fulguración, la actividad de AR 9077 decayó.

Durante su tránsito por el disco solar frontal geoefectivo, AR 9077 tuvo una evolución muy dinámica y compleja, que sumado a la fuerza en su estructura magnética, termino desencadenando varias fulguraciones notables y extremas como la acontecida.

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Imagen de AR 9077 en MDI durante su tránsito por el disco solar frontal (geoefectivo).

 

En su desarrollo registrado, se aprecia desde sus inicios como región Beta, hasta su punto álgido como Beta-Gamma-Delta debido a su extrema complejidad magnética, aumentando hasta diez veces su tamaño, llegando ha alcanzar una superficie de 3.047,1 Millones de Km^2, más de seis veces la superficie de la Tierra.

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Actividad destacada en tasa y magnitud de fulguraciones generadas por la región:

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Finalmente AR 9077 abandonó en decadencia el disco solar frontal geoefectivo y fue perdiendo fuerza. Terminó desvaneciéndose en su tránsito por el disco solar posterior. Su observación, y su estudio, ha servido como ejemplo en diferentes libros especializados en meteorología espacial, para intentar comprender la dinámica causante de estas fulguraciones, algo indispensable para intentar anticipar y prevenir estos eventos.

 

>Más info y Conceptos de la meteorología espacial en nuestra web: http://www.meteorologiaespacial.es/ Y en nuestro blog: http://blog.meteorologiaespacial.es/

 

 

 

 

 

 

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