No… la noche de San Juan no es la más corta del año. Explicamos el porque

Llega la noche de San Juan y en muchos puntos de la península se traduce en noche de celebración y fiestas. Con ello desde siempre se ha dicho que esta noche es la más corta del año para el hemisferio norte. Pero en realidad no… no es así…

La noche más corta del año o dicho de otra manera, el día más largo del año, es aquél día donde el Sol pasa más tiempo sobre el horizonte y esto sucede justo en el solsticio de verano. El solsticio de verano sucedió el pasado 21 de junio en el hemisferio norte y el 21 de diciembre en el hemisferio sur. En el solsticio de verano del hemisferio norte el Sol alcanza el cenit al mediodía sobre el trópico de Cáncer y en el solsticio de invierno alcanza el cenit al mediodía sobre el trópico de Capricornio.

El inicio del verano, en el hemisferio norte, puede darse, a lo sumo, en tres fechas distintas del calendario vigente, del 20 al 22 de junio. En 2015, por ejemplo, se produjo el 21 de junio a las 18:38 según la hora de Europa Central, que es la que se usa en España, mientras que este año 2016 se produjo el 21 de Junio a las 00:35.

A lo largo del siglo XXI el verano del hemisferio norte se iniciará en los días 20 o 21 de junio según fecha oficial española, siendo el inicio más tempranero del siglo el del año 2096, pues ocurrirá a las 8:34 del 20 de junio, y el inicio más tardío el de 2003, pues el verano entró a las 21:12 del 21 de aquel año.

Pero… ¿porque se dice que la noche de San Juan es la más corta del año? Por una confusión que llevamos siglos arrastrándola.

El causante de todo ello es según como encajan los calendarios antiguos (calendario juliano) respecto los actuales (calendario gregoriano).

En 1582, el Solsticio de verano se produjo en un 12 de junio por una sencilla razón. El calendario que se usaba en aquella época, el juliano, consideraba que un año completo tenía una duración de 365,25 días, cuando en la realidad se trata de 365,242189 días. Hay una descompensación de 11 minutos anuales.

Hace muchos años, cuando todavía se usaba el calendario gregoriano, el solsticio de verano podía caer en un 23 de junio, 24 de junio o incluso 25 de junio, y es por ese motivo que todavía arrastramos está confusión desde hace siglos.

Por otro lado, es lógico pensar que el día más largo del año es aquél donde el Sol sale más temprano y se pone más tarde. Pero no es así.

Nuestro planeta Tierra tiene una órbita elíptica y su velocidad de desplazamiento por ella va cambiando según la posición donde se encuentra. Si todo ello lo combinamos con la inclinación de nuestro planeta respecto el eje de rotación hay un pequeño desfase de unos días entre la salida del Sol más temprana y la puesta más tardía.

Este año, el día en el cual el Sol salió más temprano fue el 14 de junio mientras que el día que el Sol se pondrá más tarde será el 26 de julio.

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