Los cometas “suicidas” que terminan su largo camino en el Sol

En el sistema solar hay miles de cometas en movimiento y entre todos ellos, están los llamados cometas Kreutz-Sungrazers o rasantes del Sol. Estos cometas se cree que son fragmentos de un gran cometa que se fragmentó hace varios siglos y están bautizados en honor del astrónomo Heinrich Kreutz por ser el primero en demostrar que estaban relacionados entre sí. Se podría decir que estos cometas son como cometas “suicidas” o “kamikazes” porque tienen un extremado perihelio (punto más cercano al Sol de su órbita) de menor distancia de nuestra estrella de 12 veces el radio del Sol, es decir, pasan en su punto más cercano al Sol a menos de  8.355.600 km del Sol (la Tierra se ubica a 149.500.000 km aproximadamente).

Distancia en radios solares del Sol a Mercurio respecto a los cometas Sungrazers.
Distancia en radios solares del Sol a Mercurio respecto a los cometas Sungrazers.

Este extremo acercamiento  a nuestra estrella hace que la gran mayoría de estos cometas (el 98% de todos ellos) no consigan sobrevivir por la alta temperatura, otros (1,5%) impactan contra la superficie del Sol atraídos por la fuerza de gravedad, y solo el restante (0,5%) consiguen sobrevivir a la arriesgada aproximación a nuestro astro rey.

Estos cometas sungrazers se dividen en dos grupos: los del grupo Kreutz y los del grupo No-Kreutz.

Los cometas de tipo Kreutz son aquellos que su órbita los lleva muy cercanamente al Sol. Tan cerca que su perihelio no suele superar la distancia de 3,5 radios solares. Los cometas del grupo No-Kreutz son aquellos que se acercan entre 3,5 a 12 radios solares.

Estos cometas Kreutz Sungrazers suelen tener su afelio (punto más lejano de su órbita) a unas 160 UA (una unidad astronómica es la distancia promedio que hay entre el Sol y la Tierra). Por ello estos cometas, tardan miles de años en hacer su visita al sistema solar interior para de repente terminar evaporados por la alta temperatura del Sol.

Estos cometas pueden ser variables de tamaño. La gran mayoría suelen ser de tamaño muy pequeño con un núcleo de pocos centenares de metros aunque alguno puede llegar a superar los pocos kilómetros. Solo aquellos cometas que tienen por lo menos 2 km de diámetro en su núcleo tienen posibilidades de poder sobrevivir a este perihelio extremo.

Estos cometas, solo son detectables con el instrumento coronógrafo LASCO del satélite SOHO y COR de los satélites Ahead y Behind. Este instrumento crea un eclipse virtual que tapa toda la superficie del Sol, permitiendo observar la coronal solar sin ser molestado por la alta luminosidad de la estrella. Gracias a ello podemos ver el fondo estelar, la corona solar y también el paso de estos tipos de cometas tan peculiares.

Gran cometa observado desde el instrumento LASCO del satélite SOHO
El Cometa NEAT observado desde el instrumento LASCO  del satélite SOHO junto una CME.

Estos cometas se distinguen del fondo estelar por su movimiento en trayectoria aparentemente directa hacia el Sol, mientras que las estrellas o tránsitos planetarios en el campo de visión de los instrumentos coronógrafos  se mueven de izquierda a derecha o de derecha a izquierda (dependiendo de la orbita).

Durante las primeras horas de aparición de estos cometas en el instrumento LASCO, puede confundirse por una estrella, ya que no muestran cola. Con el paso de las horas a través de su movimiento y la interacción con el viento solar se puede apreciar la típica cola del cometa. Conforme avanzan a su perihelio la temperatura en el núcleo del cometa aumenta y la cola empieza a alargarse. A la misma vez, ya se observa como este puntito inicial se mueve de diferente manera al fondo estelar.

En su mayor aproximación el núcleo empieza a evaporarse y sublimarse de forma muy rápida, en la gran mayoría de ocasiones ni siquiera consiguen alcanzar la superficie del Sol, evaporados mucho antes. Otros de mayor tamaño   pueden llegar a colisionar con la superficie del Sol atraídos por su gravedad. Este “impacto” no supone nada para el Sol ya que la diferencia de masa aportada es prácticamente “0” en comparación con la masa que dispone el Sol. Cometas aún mayores pueden llegar a sobrevivir a su perihelio extremo observando  un giro completo por la parte trasera del Sol continuando su viaje aunque, con un núcleo mucho más reducido y debilitado.

Timelapse del cometa ISON por su máximo acercamiento al Sol el pasado mes de noviembre del 2013.
Timelapse del cometa ISON por su máximo acercamiento al Sol en  noviembre del 2013.

Ejemplo de rasantes de gran tamaño fue la visita del gran cometa ISON, un cometa que en noviembre del 2013 en su perihelio dejó imágenes espectaculares visualmente y para la ciencia. ISON fue un cometa de unos 5 km de diámetro en su núcleo y cuando esté se acercó al Sol, la gran mayoría de él fue evaporizado. Ello hizo que cuando salió de la parte trasera del Sol solo se dejó ver unos pocos restos de su núcleo que poco a poco fueron desapareciendo. También recordamos la visita del cometa C/2011 W3 (Lovejoy) de 500 metros que pese a estar en el umbral de su evaporación también logró sobrevivir

Cada año pueden llegar a descubrirse más de 50 cometas de este tipo y en muy pocas ocasiones se puede observar en el campo de visión de LASCO a dos cometas Sungrazer como el último caso en septiembre de 2015. Ninguno de los dos sobrevivió en su encuentro con el Sol.

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Actualmente se estima que estos rasantes del Sol Kreutz podrían continuar siendo una familia reconocible durante muchos miles de años hasta que finalmente sus órbitas se dispersarán debido a perturbaciones gravitacionales, aunque dependiendo del ritmo de fragmentación de las partes actuales, el grupo podría destruirse antes de que se disperse gravitacionalmente. El continuo descubrimiento de un gran número de miembros menores por SOHO sin duda nos llevará a una mejor comprensión de cómo se fragmentan los cometas para formar familias.

                             

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