LA ACTIVIDAD SOLAR DEL SIGLO 18 FUE MUY PARECIDA A LA ACTUAL

Llegando a contar la cantidad de manchas solares sobre la superficie del Sol, con el tiempo ayuda a conocer la actividad de nuestra estrella, pero los índices utilizados no concuerdan con las fechas anteriores al 1885. Ahora un equipo internacional, del cual participa un español, ha tratado de normalizar las cosas.

El examen de los resultados históricos ha descubierto que, contrariamente a lo que se podría pensar, la actividad solar de nuestro tiempo es muy similar a la de otras ocasiones. Los científicos “antiguos” han ido contado las manchas solares desde 1610 con pequeños telescopios. Así, se ha comprobado que la actividad del Sol aumenta cada once años, de acuerdo con el intervalo en el crecimiento del número de manchas más oscuras y más frías en comparación con el resto de su superficie.

Sin embargo, los ciclos de once años no siempre tienen la misma intensidad. Los más intensos picos de intensidad del Sol se produjeron en el siglo 20 y se llamó como el “máximo moderno”. Sin embargo, un equipo internacional de científicos ha revisado los datos históricos y ha comprobado que hubo también valores elevados en otros períodos.

“Ha sido una gran sorpresa observar que en el siglo 18 los niveles de actividad del Sol eran prácticamente los mismos que están ahora”, señala José M. Vaquero, investigador de la Universidad de Extremadura (España) y coautor de la investigación, que revisó el número de manchas solares registrado en los últimos 400 años.

Los resultados, publicados en la revista Space Science Reviews, también revela que en otros períodos ocurrió lo contrario, como el mínimo de Maunder (1645-1715), cuando las manchas solares desaparecieron prácticamente y la actividad solar se redujo drásticamente.

“Una estimación adecuada del pasado y la actividad actual del Sol, nuestra principal fuente de luz y calor, es crucial para la comprensión de numerosos fenómenos que ocurren en la Tierra, sobre todo para ver el papel del Sol en el calentamiento global”, dice Vaquero, “pero nos encontramos con el problema de que existen dos índices o formas de calcular la actividad solar histórica, y sus datos no coinciden al describir lo que pasó antes del siglo 20”.

El primer índice es el ‘número de manchas solares Internacional’ o número de Wolf, ideado por el astrónomo suizo Rudolf Wolf en 1849. Actualmente es el método seguido por el Observatorio Real de Bélgica, con la ayuda de una red de más de un centenar de otros observatorios astronómicos, aficionados la mayoría. La segunda versión es el “Número de grupos de manchas solares”, y fue creado por los científicos estadounidenses Douglas V. Hoyt y KH Schatten en 1998.

“Por desgracia, estas dos series sólo coinciden en el período más reciente, aproximadamente desde 1885 en adelante”, señala Vaquero. “En los períodos anteriores, el índice de Estados Unidos muestra un nivel mucho más bajo de la actividad solar que el europeo, y esto causa confusión y contradicciones cuando se utiliza el número de manchas solares en la investigación moderna en cuanto a la dinamo solar o el forzamiento solar sobre el clima de la Tierra, por ejemplo”.

El estudio histórico de las manchas solares ha dado lugar a la detección de varios errores en las dos versiones. Sus autores, desde centros como el Observatorio Real de Bélgica, la Universidad de Stanford y el Observatorio Solar Nacional de Estados Unidos, también han sido capaces de corregir algunas de las incidencias detectadas.

Para llevar a cabo esta investigación, España ha facilitado información en el catálogo de las manchas solares del Observatorio de la Universidad de Valencia, creado entre 1920 y 1928 antes de que se quemará por un incendio, y los datos del Observatorio Astronómico de Madrid registrados entre 1876 y 1986.

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