PROBA-3, LA FUTURA MISIÓN SOLAR DE LA ESA

El último miembro de la familia mini-satélite Proba de la ESA comenzará su ambiciosa misión en unos cuatro años. Dos satélites serán lanzados juntos luego se separan para volar en tándem, pasando a experimentar con técnicas de vuelo en formación de alta precisión.

El vuelo entre los dos satélites hará que un satélite actué de tal manera que eclipse al otro y producirá eclipses “forzados” no naturales que ayudará a estudiar la corona solar.

Como ya es tradicional, con misiones Proba, el éxito de la tecnología de Proba-3 se acreditará a través de la adquisición de datos científicos de alta calidad. En este caso, el satélite ‘ocultador’ borrará el disco ardiente del Sol visto por el satélite ‘coronógrafo «, revelando regiones misteriosas de la fantasmal corona de nuestra estrella, o la atmósfera exterior.

El Sol es un millón de veces más brillante que su corona circundante, por lo que es necesario eclipsarlo para estudiar la corona.

«Para estos estudios, los satélites volarán a 150 m de distancia con precisión milimétrica y fracción de uno grado», explica Agnes Mestreau-Garreau, jefe de proyecto de la ESA. “El desafío técnico será mantener ellos controlados de forma segura y en la posición correcta respecto a la otra.”

«Pero el éxito entregaría una nueva forma de diseñar y volar misiones espaciales, con múltiples satélites controlados rígidamente capaces de formar instrumentos virtuales gigantescos en el espacio, mucho más grande que cualquier cosa que podría ser lanzado en una sola pieza.»

Los datos de vuelo obtenidos de Proba-3 pueden entonces guiar la programación de simuladores, abriendo el camino para diseñar y evaluar una amplia gama de misiones de vuelo en formación para hacer todas las tareas de un gran satélite único virtual.

En el lado científico, la sombra proyectada de un satélite Proba-3 al otro dará una mirada sostenida de primer plano de las regiones de la corona solar. Por lo general, estos segmentos son visibles sólo por breves momentos durante los eclipses solares terrestres.

Efectivamente, los dos satélites formarán un solo ‘coronógrafo gigante’ en el espacio. Proba-3 abordará diversos enigmas, como el hecho de que la corona, a más de un millón de grados de temperatura, de alguna manera sigue siendo mucho más caliente que los 6000 ° C la superficie del Sol.

La ESA ha firmado ya todo lo necesario para avanzar con la producción de la misión, prevista que sea lanzada para el año 2017.

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