PÚLSAR

( Categoría = Final alternativo de una estrella ) 

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Una vez tenemos entendido lo que es una estrella, desde que nace, vive y muere, podemos encontrar en el cosmos una variedad de cuerpos que resisten a la desaparición total y se transforman en otra clase de objetos a fin de empezar otro ciclo vital. Recordemos que un mismo material sub-atómico puede formar parte del interior de la una estrella, como formar parte de un campo magnético, como ser parte de polvo y gas en una nebulosa. El universo está reciclando ese material constantemente y tan solo cuando se conjugan ciertos factores de presión, temperatura y gravedad, pueden dar lugar al nacimiento de un abanico de diferentes objetos que no se comportan como una estrella ordinaria, por lo tanto, merecen otro tipo de clasificación y estudio.
En esta ocasión les hablaremos de los Púlsares, que son los antiguos núcleos de estrellas masivas que explotaron como supernova.

La palabra Púlsar es la abreviatura de Pulsating radio souce (Fuente de radio pulsante), y es la que usamos para nombrar aquellas estrellas de neutrones que tienen un campo magnético tan fuerte y compacto, que induce a las partículas de su propia superficie a canalizarse a través de los filamentos del campo magnético hasta los polos y ser emitidos en forma de grandes chorros o cañones de plasma. Ésta peculiaridad, amplifica su capacidad de emitir señales de radiación electromagnética, siendo uno de los objetos más importantes a la hora de fijar coordenadas celestes, ya que su presencia está tan contrastada, que sirven como localizadores estupendos a la hora de orientarse por radioseñal.

La radioastrónoma irlandesa Jocelyn Bell Burnell fue la descubridora de estos cuerpos celestes. Se incorporó a un equipo formado por otros cinco investigadores con los que paso dos años construyendo un radiotelescopio para observar los cuásares, dirigido por Anthony Hewish. Como estudiante de doctorado, Bell ayudó a construir un radiotelescopio en la Universidad de Cambridge y comenzó a estudiar las señales que captaba del espacio profundo. Revisaba metros y metros de papel impreso con gráficas, hasta que un día de 1967 descubrió unas extrañas marcas, demasiado rápidas y demasiado regulares. Reconoció que allí había algo importante, aunque no supo lo que era. Ella y su director de tesis, Anthony Hewish, denominaron a aquella señal LGM (siglas de Little Green Men, “hombrecillos verdes” en inglés), bromeando con la posibilidad de que fueran señales enviadas por extraterrestres.

Más adelante se comprendió que aquellas extrañas señales eran emitidas por una estrella de neutrones girando a gran velocidad, que fue denominada púlsar. El comité de los Nobel reconoció a Hewish por el descubrimiento de los púlsares pero ignoró a Jocelyn Bell, lo que desató la reacción airada de eminentes científicos en la primera ocasión en que la Academia Sueca premiaba un trabajo de astronomía. Para uno de ellos, Iosif Shklovsky, Bell había realizado «el mayor descubrimiento astronómico del siglo XX».

jocyyy* Además de ser muy buena en su trabajo, que estaba infectado también por el machismo indiscriminado de la época, ha demostrado ser una persona muy humilde y generosa. Ésta es su respuesta ante la injusticia de no haber sido la primera mujer que ganaba un premio Nobel:
” Le resto importancia y no lo veo como una discriminación de género, sino como una cuestión de jerarquía entre un estudiante y los investigadores que lo supervisan, que deben llevarse la responsabilidad de los éxitos y de los fracasos por igual. “

En 1967 Bell, analizando datos tomados por el telescopio notó unas señales de radio muy regulares y rápidas como para provenir de cuásares. En conjunto con Hewish analizaron los datos, descartando su procedencia terrestre o de satélites artificiales y, finalmente que fueran emitidos de civilizaciones extraterrestres inteligentes. Determinaron entonces que las señales provenían de estrellas muy masivas que rotaban a gran velocidad a las cuales llamaron Púlsares. Al primer pulsar se le conoce hoy como CP 1919, aunque debería llamarse estrella Bell.

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Los púlsares tienen dos características muy destacadas. La primera es que todos rotan sobre su eje de forma casi exactamente calibrada, (salvo por pequeñas fluctuaciones debidas a la rotación) unos más despacio y otros asombrosamente rápido. Algunos giran tan deprisa que la forma del disco de la estrella, se prolonga y se expande, haciendo que adopten formas ovaladas desde su ecuador. El púlsar más rápido detectado hasta la fecha giraba en torno a 8,7 y 10,5 millones de kilómetros por hora.
La segunda característica principal que presentan, son los dos grandes chorros de radio, rayos X y rayos gamma que salen proyectados desde ambos polos. La configuración magnética del campo que rodea una estrella de neutrones, suele ser tan denso que todo material queda absorbido en forma de espiral hacia los polos, incluso las propias partículas que emita la estrella, de ahí que los polos magnéticos del púlsar estén siempre emitiendo en forma de cañón una señal constante. Desde la Tierra observamos con radiotelescopios la ubicación de estos púlsares para fijar una serie de referencias entre las distancias relativas entre objetos, ya que son tan precisos y estables, que su haz sirve de “faro” improvisado para observar como se desplazan el resto de cuerpos y en que dirección, calculando así las predominancias gravitatioras.

Como toda estrella de neutrones, si las circunstancias lo permiten, pueden ejercer la suficiente fuerza gravitacional como para tener sujetos en órbita tanto planetas como otras estrellas.

Cuando empezó la cursa por la búsqueda de planetas extrasolares, se descubrió el primer sistema solar de 2 planetas y un púlsar como centro, llamado PSR B1257+12. Su mismo descubridor, el radioastrónomo Aleksander Wolszczan, detectó un grupo de tres planetas en órbitas casi circulares a 0.2 , 0.36 y 0,47 UA del púlsar central y con masas de 2 a 4 la terrestre.

Otro ejemplo es la del sistema Centaurus X-3, con un sistema binario entre una estrella de clase espectral O con un púlsar que envía señales de radio con mucha más intensidad. En nuestra galaxia y fuera de ella, hay numerosas combinaciones entre estrellas masivas, agujeros negros y estrellas de neutrones, que emiten cuantiosas masas de partículas que con los años, acaban formando lo que a nosotros nos llega como rayos cósmicos.

Por último añadir, que un púlsar nace de la muerte de una estrella masiva, como resultado el núcleo de la antigua estrella se convierte en una estrella de neutrones después. Pasados largos períodos de tiempo, el púlsar puede tener diversos finales, algunos de ellos bastante exóticos y que ya veremos más adelante, mientras que una de las tendencias más comunes es que se vaya transformando en enana blanca, dependiendo de unos factores podría volver a generar actividad en su interior, o bien podría terminar de enfriarse y convertirse en un planeta errante o un asteroide gigante, dependiendo de su tamaño, que por otra parte pueden ser variados, aunque el diámetro máximo que pueden alcanzar es de tan solo 20km.

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English version = fatima@meteorologiaespacial.es

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1st – Pulsars:
(Category = Alternative Ending of a star)

Once we understand what a star is, from it is born, it lives and dies, we can find out in the cosmos a variety of objects that resist the total disappearance and they transform into another class of objects in order to start another life cycle. Recall that the same sub-atomic material can take part of the interior of a star, and also as part of a magnetic field, like being part of dust and gas in a nebula. The Universe is constantly recycling this material and only when certain factors of pressure, temperature and gravity are combined, can give rise to a range of different objects that do not behave like an ordinary star, and therefore, they deserve other classification and study.
In this case, we talk about the Pulsars, which are the ancient cores of massive stars that exploded as a supernova.

The word “pulsar” comes from Pulsating Radio Source and it is what we use to name those neutron stars that have such a strong and compact magnetic field, which induces its own surface particles to be channelled through the filaments of the magnetic field to the poles and to be issued in the form of large jets or plasma cannons. This peculiarity amplifies their ability to emit electromagnetic radiation signals, being one of the most important celestial objects in order to set celestial coordinates, because their presence is so proven, that serves as a great locators in order to be guided by radio signal.

Pulsars have two main characteristics:
The first one is that all rotate on its axis in an almost exactly calibrated way (except for small fluctuations due to the rotation), ones slowly and others surprisingly fast. Some of them revolve so fast that the shape of the disk of the star it extends and expands, and this causes that they adopt oval shapes since their Ecuador. The fastest pulsar detected so far revolved around 8.7 and 10.5 million miles per hour.
The second main characteristic is that they have two big radio jets, X-rays and gamma rays coming out from both poles. The magnetic field configuration around a neutron star, usually it is so dense that all material is absorbed in a spiral toward the poles, even the particles that the star; that’s why the pulsar’s magnetic poles are always sending out in a constant signal cannon shape. From Earth we see with radio telescopes the location of these pulsars to set a number of references between the relative distances between objects, because they are so precise and stable and its beam serves as a “beacon” to see how the rest of the celestial bodies are moving and in which direction, thus calculating the gravitational predominance.

As a neutron star, if the circumstances allow it, they may exert enough gravitational force to be in orbit both planets and other stars. When people started to search for extrasolar planets, it was discovered the first solar system with 2 planets and a pulsar as a centre. It was called PSR B1257+12. Its discoverer was the radio astronomer Aleksander Wolszczan who also detected a group of three planets in a nearly circular orbits at 0.2, 0.36 and 0.47 AU from the central pulsar and with masses from 2 to 4 the terrestrial one.

Another example is the Centaurus X-3 system. It has a binary system between a star with spectral class O with a pulsar that sends radio signals with much more intensity. In our galaxy and beyond, there are multiple combinations between massive stars, black holes and neutron stars that emit large masses of particles that over the years, eventually they form what comes to us as cosmic rays.

And finally, a pulsar is born from the death of a massive star, the neutron star is the core that remains from it. After long periods of time, the pulsar can have different endings, some of them quite exotic and we’ll see them later, while one of the most common trends is that it will transform in a white dwarf. Depending on a few factors it could re-generate activity within, or it could finish cooling and becoming a wandering planet or a giant asteroid, depending on their size (it can be varied, although the maximum diameter that they can achieved is only 20km).

{Image sources = 1) www.bibliotecapleyades.com / 2) flickr.com / 3) 3) http://www.orionsarm.com /  4) http://static.ddmcdn.com
Information source = GAME – www.meteorologiaespacial.es / administracion@meteorologiaespacial.es
Original version = cristian@meteorologiaespacial.es
English version = fatima@meteorologiaespacial.es }

 

 

 

 

2 comentarios sobre “PÚLSAR

  • el octubre 15, 2014 a las 11:27 pm
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    Muy buen articulo. Esperare los diversos finales del pulsar.

    Gracias.

    Respuesta
  • el octubre 24, 2014 a las 6:31 pm
    Permalink

    muy buen articulo los felicito.

    Respuesta

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