ENANAS BLANCAS Y PLANETAS CON LLUVIA DE DIAMANTES

Lucy, es como se llama una enana blanca del tamaño similar al de la Luna y que podría estar hecho completamente de diamantes. Lucy se ubica a 54 años luz de la Tierra, en la constelación del centauro. Esta enana blanca tiene un diámetro de tan solo 4.000 kilómetros y es el resto del núcleo de una estrella que terminó su vida hace miles de años. La enana blanca Lucy está sometida a una enorme presión, lo cual podría ser la causa principal de la cristalización de él quedando en forma de un diamante gigantesco de 10^31 quilates (10.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000 quilates).

En 1992 se encontró que Lucy titilaba ya que la temperatura de su núcleo estaba bajando más allá de los 6650°C. Luego, en el 1995, científicos empezaron a conducir un experimento para hallar los componentes de la estrella.

Este experimento se basó en usar el latido de la estrella y verificar si la teoría de cristalización estaba correcta. El proceso que se usó se llama Astrosesmologia o Sismo-lógico Estelar. Esta última usa la frecuencia de espectros para determinar la composición de una estrella. Se trata de la misma herramienta usada por los geólogos para estudiar el interior de la tierra durante terremotos.

Los científicos encontraron que el 90% de la masa de Lucy se había cristalizado, y como el núcleo interior de Lucy estaba compuesto principalmente de Carbón, esto solo podía significar una cosa… Teníamos ante nosotros el mayor diamante encontrado.

Eso no es todo, Lucy es una enana blanca, pero también hay planetas que no están formados de diamantes pero podría llover diamantes en su atmósfera. Este es el caso de algunos plantes de nuestro sistema solar.

Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno son fábricas de diamantes. Hasta no hace muchos años, se pensaba que solamente Urano y Neptuno podían tener esa cualidad, pero desde hace unos meses, se cree que Júpiter y Saturno también tendrían esas condiciones. De todos los cuatro candidatos Neptuno sería el planeta que mas condiciones reunirían.

En los núcleos de Júpiter y Saturno, los diamantes se derretirían, pero los núcleos de Urano y Neptuno son lo suficientemente ‘fríos’ como para mantenerlos en estado sólido, a una temperatura de 6.000 grados Kelvin (5.727 grados centígrados).

Las atmósferas de esos planetas gaseosos tienen las condiciones ideales de temperatura y presión para contener carbono en forma de diamantes. Todo esto se basa en teorías y modelos, claro está. Ninguna nave espacial ha detectado, fotografiado o recolectado diamantes. Pero la teoría no salió de la nada…

Las sustancias adoptan diferentes estados físicos dependiendo de la temperatura y la presión. Por ejemplo, el agua se transforma en hielo a los cero grados centígrados y se evapora a los 100 grados, bajo la presión estándar de la superficie de la Tierra. El carbono tiene la capacidad de adoptar más de una forma es estado sólido. A bajas temperaturas y presión, el carbón es estable como el grafito, la sustancia de los lápices comunes. Se necesitan condiciones muy extremas para transformar el carbono en diamantes, que son químicamente idénticos al grafito pero exquisitamente fuertes, ya que los átomos en ellos están más unidos entre sí.

Todos estos planetas están hechos de gas, así que su «interior» está compuesto esencialmente por gas muy caliente presurizado. El carbono adoptaría la forma de hollín en la parte más alta de la atmósfera de Saturno, pero conforme descienda, se transformaría en grafito, a unos 2.000 grados Kelvin (1.727 grados centígrados). Más cerca del núcleo del planeta, a unos 3.000 grados Kelvin (2.727 grados centígrados), se transformaría en diamante.

Los científicos saben que el carbono en forma de metano se encuentra en la atmósfera de Saturno, Júpiter, Neptuno y Urano, especialmente en los dos últimos. Una molécula de metano consiste en un átomo de carbono rodeado de cuatro átomos de hidrógeno.

Tanto Urano como Neptuno tienen grandes cantidades de metano en su interior, que se convertiría en carbono simple a altas temperaturas. Las condiciones extremas de temperatura y presión permitirían que el carbono forme diamantes, como indicó Marvin Ross en un estudio publicado en 1981 en la revista Nature.

Recientemente, los experimentos de ondas de choque que simulan las condiciones extremas de otros planetas han demostrado con mayor claridad los límites de temperatura y presión entre las diferentes formas de carbono.

Aunque la NASA no tiene programada ninguna misión espacial de extracción de diamantes, tal vez pronto podamos saber más sobre la probable existencia de los diamantes. La nave espacial Juno llegará a Júpiter en 2016 y la nave espacial Cassini se sumergirá en Saturno en 2017 para reunir información sobre los campos gravitatorios y magnéticos de estos planetas. Estas naves espaciales no se internarán lo suficientemente como para explorar las hipotéticas regiones de diamantes, pero al menos se podrá revisar si se detecta indicios de cambios de densidad que se presentarían cerca de donde se predice que se formarían los diamantes.

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